Bufo japonicus formosus

Japanische Erdkröte im Moos neben einem kleinen Pilz, aus Bodenhöhe fotografiert, kupferfarbene Augen
Bufo japonicus formosus – foto tomada en Aomori, Japón

De un vistazo

Ficha

Tamaño

4 – 17,6 cm

Peso

50 -100 g

Modo de vida

Alimentación

Gusanos, caracoles, cochinillas de humedad, arañas, insectos

Observación

Cuándo observarlo

Todo el año en Japón

Consejo de observación

Bosques, marismas, tierras de cultivo

Clasificación

Nombre científico

Bufo japonicus formosus

Consejos de fotografía

  • Objetivo: a partir de 50 mm
  • Dificultad: media

Bufo japonicus formosus es una especie de sapo verdadero que se distribuye por las islas principales de Honshu, Shikoku y Kyushu, además de los archipiélagos vecinos de Japón. Tiene numerosos tubérculos en las extremidades, en el dorso y en los costados del tronco. Las hembras son por lo general mayores que los machos y tienen la piel más lisa durante la época reproductora. Entre febrero y marzo acuden a aguas someras para reproducirse y depositan sus cordones de puesta, que pueden contener hasta 14.000 huevos. Las larvas son de color pardo oscuro y la metamorfosis se produce en junio. En invierno, los sapos se entierran para hibernar y se alimentan sobre todo de insectos, entre ellos escarabajos y hormigas que otros animales evitan por sus compuestos químicos.

Estos sapos producen bufadienólidos en sus parótidas, los abultamientos pares que tienen detrás de los ojos. Estas toxinas, que deben su nombre al género de los sapos verdaderos (Bufo), ralentizan la frecuencia de contracción del músculo cardiaco (miocardio) y alteran la conducción del impulso en las células cardiacas, lo que las hace tóxicas. Las investigaciones sobre la subespecie Bufo japonicus formosus han demostrado que sus huevos tienen efectos tóxicos sobre los renacuajos de otros anuros (Rana pirica) cuando estos los ingieren. Las serpientes Rhabdophis tigrinus aprovechan la toxicidad de estos sapos: se los comen y acumulan las toxinas en sus propias glándulas nucales. Los experimentos realizados con distintas dietas muestran que la serpiente no puede producir esas toxinas por sí misma.

El sapo vive sobre todo en tierra y solo entre febrero y marzo busca aguas someras para reproducirse, donde a menudo tres a diez machos cortejan a una hembra. Las hembras depositan sus huevos en forma de cordones, que pueden contener hasta 14.000 huevos negros. Las larvas son de color pardo oscuro y llegan a medir hasta 4 cm antes de metamorfosear en junio. Los machos alcanzan la madurez sexual al año y las hembras a los dos años. En invierno, los sapos se entierran para hibernar. Se alimentan de distintos insectos, entre ellos escarabajos y hormigas que otras especies animales evitan por sus compuestos químicos.