
Parte 4 – Puesta en práctica, día 2
Sábado, 6:20 h. Mi mujer y yo llevamos una hora sentados en el sitio en el que ya estuve ayer. La hora dorada toca a su fin y el amanecer está a punto de llegar. Ayer a esta hora ya había tenido un encuentro con un pigargo europeo joven. Hoy, en cambio, no hubo actividad alguna, hasta que de repente apareció en el horizonte la silueta de un pigargo. Esperamos expectantes a ver si le seguían más y si quizá incluso se atrevían a acercarse a nosotros.
Poco después ocurrió todo de golpe: el pigargo cuya silueta acabábamos de distinguir en el horizonte se dirigió sin rodeos hacia un árbol muerto que estaba a unos 100 metros de nosotros y se posó en una de las ramas, igual que el día anterior y el fin de semana previo. Parece que este árbol atrae mágicamente a los pigargos europeos (Haliaeetus albicilla).
Solo dos minutos más tarde se les unieron otros dos pigargos. Primero se posaron en una de las piceas cercanas. Uno de ellos voló después hasta el árbol muerto ya ocupado, donde estaba el otro pigargo joven. ¡Bingo!




La luz aún no era lo bastante fuerte, así que tuve que empezar de nuevo con una velocidad de obturación baja. Con aves de este tamaño posadas, eso normalmente no supone ningún problema. Pero los dos pigargos tenían al parecer otros planes; no pensaban quedarse quietos. Con un fuerte aletazo se elevaron y empezaron a pelearse en el aire.

Los combates aéreos duraron un rato. Al final, uno de los contendientes volvió al árbol desnudo que había cerca de mí y se posó en una de sus muchas ramas. Al cabo de un tiempo cambió de sitio y se colocó en la copa del árbol viejo. Nada más instalarse allí, el animal empezó a reclamar con voz ronca.

Después, el segundo contendiente regresó al árbol donde estaba el congénere que reclamaba.
El tercer pigargo seguía posado en la copa de una picea y observaba los alrededores; a través de la cámara pude reconocer por los rasgos del animal que se trataba de un adulto.
¡El sol subía, la luz mejoraba!
La situación era ahora esta: el adulto seguía impasible en la copa de la picea y los pigargos jóvenes estaban llenos de energía. Volaban de un lado a otro y libraban combates simulados, pasaban por encima del pigargo viejo y hacían cabriolas, agarraban un trozo de madera como si fuera una presa y se perseguían con él. En resumen, un alboroto sobre la charca. Fue una experiencia única, que también intenté captar en las fotos lo mejor que pude.



Esta acción duró un buen rato, hasta que se sumó otro pigargo joven y metió baza😃
Después, los tres pigargos jóvenes se marcharon volando uno encima de otro en dirección a otra charca, y el pigargo adulto hizo lo mismo, pero en otra dirección.

Igual que el día anterior, también aquí conseguí leer en las imágenes las anillas que llevaban los dos pigargos jóvenes. Tenía curiosidad por saber qué información recibiría sobre ellos.
Menudo día de pigargos, no me lo habría imaginado así, ¡genial!
Recogimos nuestro equipo y terminamos esta jornada de aventura con la esperanza de vivir quizá otra vez una experiencia así al día siguiente.






Parte 4 – Puesta en práctica, día 3
Domingo, 8:00 h, nada, ningún pigargo hasta ahora, pero hacia las 6 llegó un coche junto a la charca de enfrente y se bajaron dos personas. El día ya está perdido, pensé. Ya no tenía ninguna esperanza de que apareciera un pigargo. No después de que ese coche con los dos ocupantes surgiera de repente, lo que para los pigargos suponía una molestia y, por tanto, un peligro. Me pregunté qué hacía ese coche en la reserva natural. Más tarde descubrí que, junto al coche en cuestión, había otro coche con una pareja que al parecer había acampado allí.

9:22 h, un pigargo viejo llegó a la charca en la que estábamos sentados, pero se mantuvo a distancia; le siguió un pigargo joven, que se posó cerca del adulto. Después ya no pasó nada más, las dos aves se quedaron allí y hacia las 10 alzaron el vuelo y se fueron.
El día no fue un broche de oro, pero qué más da, el fin de semana había sido más que espectacular. ¡Tanta actividad de pigargos en Baviera no me la habría imaginado nunca!



Información sobre aves anilladas:
Si veis animales con marcas que podáis leer, tenéis la posibilidad de comunicarlo, por ejemplo, a NABU. Así ayudáis a hacer un seguimiento de los animales, lo que a NABU le sirve para las estadísticas sobre las poblaciones, y recibís información sobre el animal como la edad, la procedencia, etc.
Podéis obtener más información aquí:
Así que la próxima vez que veáis en libertad animales con una anilla que lleve una combinación de letras y números, no son animales escapados de un parque de fauna o de un zoo 😛. Son animales anillados por una organización de protección de la naturaleza para obtener información sobre las poblaciones.
Pequeña digresión – los pigargos y la edad:
Pigargos europeos adultos
- se reconocen porque las plumas de la cabeza son muy claras, casi blancas, en comparación con el resto del plumaje pardo.
- el pico es amarillo, el color del ojo ámbar y las plumas de la cola (timoneras) blancas.
Pigargo muy joven
- tiene en cambio la punta del pico negra
- ojos oscuros
- y un plumaje pardo con moteado claro.
Equipo utilizado:
- Objetivo: Sony 200 – 600 mm F5,6 / 6,3
- Cámara: Sony a7R IV
- Trípode: Rollei Rock Solid Alpha XL Mark II Carbon
- Rótula: Flexshooter Pro Lever
Información sobre los pigargos jóvenes según las anillas:
- Procedencia: Franconia Media, Alemania
- Masa corporal en el anillamiento: 3570,0 g
- Fecha de anillamiento: 07/05/2019
- Procedencia: Alto Palatinado, Alemania
- Masa corporal en el anillamiento: 3250,0 g
- Fecha de anillamiento: 18/06/2018
Dato curioso: los dos pigargos tenían la misma combinación de letras y un número correlativo, 04 y 05. Por eso pensé que se trataba de hermanos, aunque la distinta intensidad del color me dejó algo perplejo. Pero no era así, como se reconoce sin dificultad por los lugares de procedencia.


