Sony GM 400 mm f2.8 en lugar del Sony GM 600 mm f4, montura E

Objetivo blanco de 400mm f/2.8 de montura E con anillo naranja en la maleta de transporte.

Después de tres años de fotografía de fauna decidí dar el siguiente paso en cuanto a calidad de objetivo. Hablo de una focal fija en el terreno tele. Para la montura E de Sony hay dos posibilidades: el Sony GM 400 mm f2.8 y el Sony GM 600 mm f4.

Estos dos objetivos son muy codiciados entre quienes fotografían deporte y naturaleza con equipo de montura E de Sony. Eso sí, viene acompañado del precio correspondiente, y por eso me pregunté cuál de los dos elegir. Al final, muy pocos aficionados se compran las dos variantes, así que tenía que decidirme entre una y otra. Durante el último año y medio le he dado muchas vueltas a por cuál de las dos focales fijas tele me decidiría.

Con este artículo quiero llevarte por el camino que me condujo a mi decisión y por las ideas que había detrás. Cabe decir que se trata de mi opinión subjetiva. No tiene por qué valer para ti: como siempre, en esto hay muchas verdades y muchos caminos posibles.

¿Qué espero en general de comprar una focal fija? 

Antes de mostrar mi camino hacia la decisión, quiero explicar brevemente por qué quiero tener un objetivo así. En cuanto a objetivos ya estaba bien servido con los tele zoom de Sony. La calidad y el rendimiento de esos objetivos son excelentes. Ahí no hay nada que objetar. Pero el siguiente escalón, el de las focales fijas G Master, añade bastante más velocidad de enfoque, luz, nitidez y separación del fondo. Justo en nuestras latitudes, con una luz mediocre, eso se nota muchísimo.

La base de mi decisión

Si fotografiara sobre todo sujetos pequeños a mucha distancia, como pasa en la fotografía de aves canoras, me habría decidido por el Sony GM 600 mm f4. Pero, como ya he dicho, una compra así es una inversión que se hace, si acaso, una sola vez. La probabilidad de que me compre los dos objetivos es del 0 %. Por eso le di muchas vueltas a cuál de las dos variantes daría más juego para mi forma de fotografiar. Mi decisión se basó tanto en la experiencia que ya tenía como en la que todavía quiero reunir. Por lo que pude leer en los foros de fotografía, no era el único que pensaba así.

«Si tienes que decidirte por uno de los dos objetivos, siempre asumes un compromiso.»

En mis reflexiones partí de varios supuestos. Uno era que voy a seguir evolucionando como fotógrafo y que con ello quizá cambie también mi estilo. Los macros podrían convertirse en primeros planos, y los primeros planos en animales en su hábitat, y así. Las posibilidades son muchas, pero está claro que no todo cabe en un compromiso. Si no, podría quedarme sin más con mis zooms. Además tuve en cuenta que voy a seguir usando mis tele zoom y que veo la focal fija como una ampliación, no como la única solución para todas las situaciones.

Algo que he aprendido estos últimos años es que en la fotografía de fauna las distancias no se salvan solo con focal. Por un lado está el revelado, donde un método habitual es el recorte: se corta una zona concreta de la imagen para acercarla. Otro método ocurre ya durante la toma: camuflaje y paciencia. Puedes trabajar de forma estática, quedarte en un punto y dejar que la naturaleza venga a ti, en lugar de intentar ir detrás de ella.

G Master Sony 600 mm f4: ¡los datos están a la vista!

Pero ¿por qué me lo pensé tanto y no elegí directamente el 600 mm f4? Los datos hablan por sí solos: es luminoso y da una calidad de imagen excelente a 600 mm, con un TC 1,4× a 840 mm y con un TC 2× a 1200 mm 400 mm frente a 600 mm se ha discutido ya un millón de veces en casi todos los foros especializados que he rastreado. La afirmación más frecuente era: si en tu fotografía trabajas la mayor parte del tiempo con un objetivo como el 200-600 mm y estás más del 90 % del tiempo a 600 mm, deberías decidirte más bien por el 600 mm. Al fin y al cabo, las distancias de tu fotografía no se van a acortar. Por instinto estaría de acuerdo, pero también hay factores que una regla general así no tiene en cuenta.

Y no me refiero a cosas como cuál de los dos es más nítido. Con el presupuesto que exige un objetivo así, cualquiera lo devolvería de inmediato si la calidad de imagen fuera mala. En objetivos de este nivel eso es sencillamente obligatorio y una expectativa que no se negocia.

G Master Sony 400 mm f2.8: ¡por esto me decidí por él! 

Los factores que no aparecen en esa regla general son la mayor luminosidad y, claro está, el uso dinámico de distintas focales a partir de 400 mm con teleconvertidores, de 560 mm f4 hasta 800 mm f5.6. Por supuesto hay también una cara B: 560 mm f4 no da el mismo resultado que los 600 mm f4 del 600. Eso empieza por la nitidez y acaba en el bokeh; ahí el 600 mm tendrá claramente la ventaja de su lado. Pero parece que esa diferencia es más bien marginal, al menos si puedo creerme lo que aprendí en mis búsquedas. Eso se verá luego en la práctica, y entonces compartiré contigo lo que descubra.

¡Dónde veo yo las ventajas del GM Sony 400 f2.8!

Luminosidad

Los entornos en los que más me muevo al fotografiar están delimitados por el borde del bosque o rodeados de bosque, y también dentro del bosque mismo. Creo que ya sabes a qué me refiero: en la fotografía de naturaleza la luz no es una constante, y en el bosque el ISO se te dispara enseguida, incluso en un día soleado. A eso se añade el factor de la actividad animal: muchas especies son crepusculares, es decir, activas antes del amanecer o después del atardecer. Los casos de uso de un objetivo luminoso en situaciones de poca luz son muchos. Justo en la fotografía de naturaleza, donde la luz natural es casi siempre la única fuente. Aquí el 400 puntúa con una abertura máxima de f2.8, aunque al final te falten 200 mm para llegar a 600 mm. Según la cámara, recortar en el revelado te los puede devolver en el encuadre.

Un caso de uso podría ser fotografiar búhos, que son más bien crepusculares. O una situación que he vivido a menudo. Un lago en una zona de bosque a primera hora de la mañana, cielo cubierto, quizá lluvia, un águila pescadora se lanza a cazar. Yo con mi 200-600 mm, el ISO en 12800 a f6.3 y con una velocidad de obturación de 1/ 1600, el animal a 80 m de distancia. Ahí la foto ya cruje, sobre todo al recortar. Con el GM 400 mm f2.8 estaríamos en ISO 2500, y a 560 mm f4 en ISO 5000, si mantenemos el tiempo de exposición en 1/1600 . Aquí ya se ve con claridad dónde están las ventajas.

Teleconvertidores Sony 1,4× y 2× junto a una bolsa de objetivo, foto de producto en duotono.

Dinámica de la focal con teleconvertidor

A lo largo de los últimos meses me vi más de una vez en la situación de que 600 mm eran demasiado. Como en mi último viaje a Japón, al parque nacional de Shiretoko, donde algunos animales tenían una distancia de fuga muy corta. Ahí el encuadre se llenaba enseguida a 400 mm. 

Aun así, fotografiar a mucha distancia es un tema en mi fotografía, porque paso la mayor parte del tiempo en Alemania. Y aquí el reto de acercarse a los animales sin molestarlos, o de poder fotografiar en hábitats protegidos desde los pocos puntos accesibles, es mayor.

Por eso aquí vienen bien los teleconvertidores, que dan un poco de focal extra. Aun así hay que decir que un teleconvertidor es también un compromiso: con mis zooms usé los teleconvertidores muy, muy pocas veces. Que se coman luminosidad está claro, y no era por eso: era la imagen, que sencillamente salía mal. La nitidez quedaba en la mayoría de los casos lavada, aunque había excepciones, por ejemplo con sujetos quietos. Con sujetos posados a más distancia, fotografiados con un tiempo de exposición más largo y con disparador remoto, el TC daba resultados excelentes. Así que, cuando había luz suficiente, el TC cumplía también en los zooms, al menos el Sony TC 1,4×. 

Por explicarlo: en un zoom como el Sony 200 – 600 mm f5.6 / 6.3, con un TC 1,4× se llega a una focal y una luminosidad de 280 a 840 mm con f8 / 9.

Que con esa experiencia apostara aun así por los teleconvertidores en mi decisión se debió a que en todos los informes de uso del 400 f2.8 había leído que el TC 1,4X no mostraba pérdida de calidad de imagen. Y el autofoco tampoco perdía nada y respondía superrápido. Además, mi experiencia también mostraba que, cuando había luz suficiente, se pueden conseguir buenos resultados.

Con el GM 400 mm f2.8 obtienes entonces 560 mm a f4, que sigue siendo muy luminoso y se acerca a los 600 mm. Así puedo cambiar, según la situación, entre 400 mm y 560 mm. 

Otra situación en la que los teleconvertidores cumplen bien es cuando no se usan para «salvar distancias», sino más bien para sacar una pizca extra de alcance. 

Ejemplo:

  • El sujeto que vas a fotografiar está a 10 m de ti, pongamos un martín pescador común, que mide unos 16 cm. Con un 600 mm ya estás en un buen alcance; con un TC 1,4× ganas otros 240 mm de alcance extra. Aquí no verás una pérdida de calidad relevante en un zoom, y habrás llenado unos cuantos megapíxeles más con el martín pescador. 
  • Supón que el martín pescador está posado a 40 m de ti y le pones el teleconvertidor para llenar el encuadre con él. Eso, en la mayoría de los casos, no dará el primer plano que buscas.

En distancias cortas los conversores suelen cumplir bien; a distancias mayores no vas a quedar tan contento, según la situación.

Cámara Sony α1 con el objetivo de 400mm f/2.8 en la maleta de viaje acolchada.

¿Es utilizable entonces el Sony 400 f2.8 G Master con teleconvertidor? 

El papel lo aguanta todo, como suele decirse. En el caso del 400 mm f2.8 quería asegurarme, claro, de que lo leído se correspondía con la realidad. Por eso miré muchas fotos de muestra hechas con el 400 y con el 600. Así pude hacerme una idea del nivel en el que nos movemos. Y tengo que decir que el resultado fue más que sobresaliente. 

Con el TC 2× no me hacía de antemano grandes ilusiones, y también había leído que en el 400 mm f2.8 no rinde de forma óptima, aunque da resultados pasables. 

Lo importante para mí era el salto de 400 mm a 560 mm con el TC 1,4×. Ahí tenía que encajar todo, de modo que siga teniendo la posibilidad de fotografiar a casi 600 mm con una calidad de imagen sobresaliente.

Markus Nilles con un teleobjetivo de Sony en una costa rocosa.

Compacto

Esto no fue realmente decisivo para mí, aunque no se puede negar que el GM 400 f2.8 es más compacto, o sea más corto, que el GM 600 f4. Al menos quería mencionarlo. Aunque yo entiendo otra cosa por compacto. Al Sony 200 – 600 mm f5.6/6.3 sí lo llamaría compacto. Ese lo sostienes tranquilamente al hombro con una mano 🤣
ver imagen

Separación del fondo / bokeh

La separación del sujeto respecto al fondo fue un motivo para comprarme una focal fija, pero no en la decisión entre el 400 y el 600. Como ya he dicho arriba, a 600 mm f4 el G Master 600 va claramente por delante, porque el 400 + TC 1.4, a 560 mm, no alcanza la misma compresión del fondo. Pero aquí estamos hablando a un nivel altísimo. A 400 mm f2.8, la separación y el bokeh son más que sobresalientes; no se puede describir de otra manera.

Distancia mínima de enfoque

En mis reflexiones este no fue un punto realmente importante: si quiero hacer macro, muy pocas veces echo mano de un supertele. Y si lo hago, el 100 – 400 mm G Master de Sony va mejor para eso, porque tiene una distancia mínima de enfoque de 90 cm. Así que no fue un punto decisivo para mí. Si la distancia mínima de enfoque hubiera estado por encima de 3 m, quizá sí habría pesado, pero con 2,7 m todo está en orden.

¿He tomado la decisión correcta para mí?

Mis reflexiones me llevaron a preferir el 400 al 600. 
¡Ahora mis reflexiones y mis búsquedas tienen que confirmarse en la práctica!
Y ya me lo han entregado 😀

Caja original marrón del Sony FE 400 mm F2.8 GM OSS con el logotipo G Master y la marca de montura E.
Maleta rígida abierta con el teleobjetivo blanco de 400 mm en su film protector, en el inserto de espuma sobre suelo de madera.


Por desgracia, por falta de tiempo no pude salir enseguida a probar el objetivo nuevo en el campo. Pero claro que tuve que hacer unas cuantas tomas: dejarlo ahí en un rincón sin más no podía 😜

Me hicieron de modelo unas palomas que pude fotografiar desde mi balcón. Ya puedo adelantar una cosa: mis primeras impresiones han sido hasta ahora más que impresionantes.

En la segunda parte contaré con más detalle mi primera impresión del G Master 400 mm f2.8 de Sony.

Paloma urbana de perfil en el borde de un muro ante una pared de ladrillo desenfocada.
Retrato de cabeza de una paloma urbana con el plumaje del cuello violeta iridiscente y el ojo naranja.
Paloma urbana sacudiéndose en la albardilla de un muro, con el polvo visible revoloteando en el aire.
Paloma urbana con las alas muy extendidas ante un fondo oscuro, con reflejos verdes y violetas en el pecho.