
Aviso:
Esta prueba de campo está optimizada para leerse en portátil o PC; por su extensión y su cantidad de fotos, resulta menos cómoda en el móvil.
Datos clave
- Modelo: HIKMICRO Lynx LH19 2.0
- Terreno: bosques, paisajes abiertos, observaciones nocturnas
- Uso: móvil y en aguardo
- Objetivo: localizar animales y fotografiarlos de forma dirigida
- Periodo de prueba: del invierno a la primavera, en condiciones muy distintas
- Observaciones destacadas: mochuelo chico, gavilán común, zorro, bando de estorninos
Índice
- ¿Por qué una cámara térmica para la fotografía de fauna salvaje?
- El modelo probado, en resumen
- Condiciones de la prueba y método
- Especies observadas
- Uso práctico sobre el terreno
- Manejo y ergonomía
- Calidad de imagen y rendimiento
- Rendimiento con distintas temperaturas
- Puntos fuertes y limitaciones
- Mejores escenarios de uso y equipo complementario
- Diferencias entre estaciones e influencia en la calidad de imagen
- Conclusión y recomendación
- Expectativa frente a realidad
- Alternativas
- FAQ
¿Por qué una cámara térmica para la fotografía de fauna salvaje?
Hace unos meses me compré una cámara térmica. Llevaba un año dándole vueltas a la idea. Lo que me movió fue pensar que así podría localizar mejor a los animales y, al mismo tiempo, ampliar mi experiencia con la fauna salvaje.
En pocas palabras: hacer visible lo que está oculto.
Una vez tomada la decisión de comprar este equipo, primero tuve que meterme en los fundamentos de la tecnología para poder decidir qué modelo llevarme.
Al final me convenció el rendimiento que encontré en mis búsquedas por internet sobre la HIKMICRO Lynx LH19 2.0. Se trata de una cámara térmica de gama de entrada. No puedo valorar si es mejor o peor que los modelos de la competencia, porque no tengo experiencia con otras cámaras térmicas. Sí puedo contar cómo me ayuda esta técnica y dónde veo sus límites.
Las cámaras térmicas las usan sobre todo los cazadores. Los animales que localizan con ellas suelen ser mayores que un ave canora.
El público de estos aparatos —y buena parte de su construcción y de sus funciones— está claramente en el ámbito cinegético. Por eso al principio no tenía claro si una cámara así merecía la pena para lo que yo quería hacer. Y como no pretendía invertir un presupuesto demasiado alto, me quedaba la duda de si los modelos de entrada sirven siquiera para esto.
El modelo probado, en resumen: HIKMICRO Lynx LH19 2.0

La cámara térmica Lynx LH19 2.0 es un modelo de entrada de la marca HIKMICRO. Por lo que vi en mis búsquedas, lo que más me convenció fue su relación calidad-precio.
Especificaciones técnicas (datos del fabricante): HIKMICRO LYNX LH19 2.0
- Sensor: 384 × 288 px
- Visor (pantalla): 1024 × 768 px
- Frecuencia de imagen: 50 Hz
- Distancia focal: 19 mm (equivale a un encuadre de unos 150 mm en formato completo)
- NETD: < 20 mK
- Abertura: F1.0
- Alcance de detección: 900 m
- Aumento base: 1,8× (equivale a un encuadre de unos 150 mm en formato completo)
- Zoom digital: 1×, 2×, 4×, 8×
- Paletas térmicas: White Hot, Black Hot, Fusion, Red Hot
- Ajuste dióptrico: sí
- Telémetro: sí
- Captura de fotos: sí
- Grabación de vídeo: sí
- Wifi / compatibilidad con app: sí
- Autonomía de la batería: 6,5 horas
- Tipo de batería: batería interna de ion de litio
- Memoria interna: 16 GB
- Conexiones: USB-C
- Grado de protección: IP67
- Peso: 282 g (sin batería)
- Dimensiones: 172,5 × 56 × 60,8 mm
Los datos técnicos los explico con más detalle en mi primer artículo «¿Cámaras térmicas y fotografía de fauna salvaje?».
Condiciones de la prueba y método
Para mi primera prueba de campo me moví por entornos naturales muy distintos: bosque, paisaje abierto, con lagos y sin ellos, tanto de noche como de día.
Usé la cámara térmica de dos maneras:
- En movimiento, a pulso, como suelen hacer los cazadores.
- Fija sobre la cámara y el objetivo, que era como me lo había imaginado desde el principio.
Además probé sobre el terreno la transmisión en directo de la imagen térmica al móvil y a la tableta. Quería averiguar si podía hacer visibles animales escondidos y si eso me daba ventaja en la fotografía de fauna salvaje. Por ejemplo, para saber qué animales tengo delante durante el aguardo aunque no los vea a simple vista.
Y también para la exploración de localizaciones, es decir, para analizar entornos naturales nuevos y desconocidos, valorar mejor el hábitat y planificar mis proyectos fotográficos con más criterio.
Especies observadas
En esta prueba aparecen tanto animales que detecté por casualidad como otros que, una vez descubiertos, pude fotografiar de forma dirigida. Hubo algunas sorpresas. Observé muchas aves canoras y mamíferos, y uno de mis mejores momentos fue fotografiar un mochuelo chico a propósito.
El mochuelo chico en celo

Uno de los mejores momentos: ver a una pareja de mochuelos chicos apareándose al amanecer. Sin cámara térmica no habría tenido ninguna posibilidad.

Estorninos que despiertan y cazadores escondidos
Los estorninos en el carrizal fueron un escenario de prueba estupendo para la cámara térmica.
Un detalle interesante: al principio no se distingue ninguna firma térmica dentro del carrizal; solo cuando se preparan para salir y se colocan más arriba entre los carrizos se los llega a ver.
El carrizal tapa por completo la firma térmica.




El fantasma del bosque, al descubierto


Una pareja de gavilanes comunes tomando el sol y construyendo el nido: los descubrí una mañana soleada mientras exploraba una localización.
Hasta entonces solo me había cruzado dos veces con esta ave esquiva: una, cuando un águila pescadora atacó al «fantasma del bosque» por acercarse demasiado a su nido. Y otra, a mucha distancia, posado en un árbol, donde también lo localicé con la cámara térmica.
Esta vez tuve algo de suerte: rastreando el entorno con la cámara térmica de forma sistemática, di con las aves escondidas a muy poca distancia.




Sin hacer ruido
Durante un aguardo en el bosque, mientras esperaba al mochuelo chico, un zorro pasó por el camino y cruzó mi campo de visión.
En la imagen térmica (primera foto, marcado en verde) sí se distinguía algo, pero a esa distancia no se podía decir con seguridad si era un zorro u otro mamífero.


Uso práctico sobre el terreno
Como ya he contado, al principio usaba la cámara térmica en movimiento. Pero lo que yo quería en realidad era combinarla con mi equipo fotográfico, de modo que a) pudiera aprovechar del todo los dos aparatos a la vez y b) después de localizar al animal con la cámara térmica tuviera el equipo fotográfico ya apuntando al sujeto y listo para disparar.
Otra ventaja: quería tener las dos manos libres para poder reaccionar con soltura. La cámara térmica lleva una fijación para trípode, una rosca como la de cualquier cámara. Aproveché esa posibilidad y así se me ocurrió combinar mi cámara con la térmica.
Una solución todo en uno, porque en la fotografía de fauna salvaje más equipo significa también más trabajo, ya sea al montarlo o al manejarlo. De noche eso se complica todavía más, por no hablar del peso extra que hay que cargar. Así que estuve pensando cómo dar con una solución práctica que lo reuniera todo en un mismo montaje. Primero intenté aprovechar el equipo que ya tenía. Eso me acercó a media solución, pero para rematarla tuve que comprar algunas piezas más.
Así quedó mi montaje:


Manejo y ergonomía
Movilidad y peso

La cámara térmica es bastante compacta (172,5 × 56 × 60,8 mm) y pesa unos 300 g. Si hace falta, cabe incluso en el bolsillo de la chaqueta. A mí me resulta manejable y sencilla de usar.
Todas las funciones importantes —menú, zoom, captura de fotos y vídeo y el cambio entre las distintas paletas térmicas— se controlan con comodidad usando una sola mano. Eso sí, es una apreciación subjetiva. Tengo las manos grandes, así que la cámara me cae bien y llego a todas las funciones sin problema.
Si tienes dudas al respecto, compra un aparato así en una tienda física y no por internet. Así valorarás mejor si la ergonomía te encaja de verdad.
Representación y lectura en el visor
El visor ofrece una buena resolución (1024 × 768 px), con la que los objetos se distinguen con mayor o menor claridad según la distancia. Hay que tener en cuenta que la resolución del visor es más alta que la del sensor (384 × 288 px) de la cámara térmica. Eso significa que los vídeos y las fotos no se ven en el monitor del PC tan bien como uno los recuerda del visor.
El menú y su estructura también están claros y bien resueltos, casi se explican solos. Algunos iconos no se entienden a la primera, pero se pueden consultar en el manual.
Autonomía y consumo
El fabricante indica una autonomía de 6,5 horas y, por mi experiencia, la cifra se ajusta.
Ahora bien, la autonomía real depende mucho del escenario de uso:
- En uso móvil —es decir, moviéndote y escaneando el entorno solo de vez en cuando— la batería aguanta al menos 6 horas.
- Con transmisión en directo continua, la autonomía baja a unas 3 o 4 horas.

Hice una prueba especialmente interesante una mañana fría de invierno, a -5 °C: pasé varias horas fuera, en el aguardo, con la cámara térmica funcionando sin parar. A pesar de las bajas temperaturas la batería aguantó casi 4 horas y al final no estaba del todo agotada. Puede que le quedaran otros 30 minutos, pero eso es solo una suposición mía. Los datos del fabricante no me parecen exagerados: coinciden con lo que he visto.

El cambio de batería también es sencillo: el compartimento va en el lateral, en un sitio práctico. Un pero es la tapa del compartimento, que cuesta cerrar: lo veo como un punto negativo, aunque no como un motivo de descarte. Se incluyen dos baterías, así que la cámara podría funcionar sin parar entre 8 y 12 horas, según el uso y la temperatura exterior.
Con un paseo diario de una hora, una carga completa da para muchos días sin tener que pensar en enchufarla.
Calidad de imagen y rendimiento
Alcance de detección y precisión
Como ya he dicho, las cámaras térmicas se usan sobre todo en la caza y su diseño va en esa dirección. Eso significa que el encuadre tira más hacia el teleobjetivo, ideal para observar e identificar mamíferos a distancias medias y largas. Como yo la uso para la fotografía de fauna salvaje, elegí a propósito un modelo «gran angular». Pero eso no significa que tenga una visión de gran angular. Como ya he explicado, con este modelo obtengo un encuadre equivalente al de una cámara de formato completo a 150 mm.
Lo que he visto en la práctica
En la práctica me habría gustado que la focal fuera todavía algo más angular, sobre todo cuando quieres abarcar un radio completo de unos 10 metros alrededor. Por desgracia, en esta franja de precio y prestaciones no hay ningún modelo con un campo de visión más amplio sin tener que renunciar a algo (por ejemplo, al enfoque o a parte de las funciones). Ese era el panorama cuando yo buscaba una cámara térmica; puede que en el futuro cambie.
Para lo que yo necesito, la HIKMICRO Lynx LH19 2.0 va bien, sobre todo en el rango medio de unos 200 m. Eso no quiere decir que los animales más lejanos ya no se distingan, pero el fuerte está claramente en las distancias medias. El fabricante da a la Lynx LH19 un alcance de detección de 900 m. Puedo confirmarlo, aunque a esa distancia ya cuesta clasificar la especie.
Manejo en el rango óptico cercano y lejano

Distancia mínima de enfoque (hasta unos 2 m)
En el rango cercano hay que trabajar activamente con la cámara y rastrear el primer plano de forma dirigida, mejor por cuadrantes, es decir, de manera sistemática en distintas direcciones. La distancia mínima de enfoque del aparato está en unos 2 m.
Rango lejano
A distancias medias y largas se aprecian los movimientos de animales pequeños y medianos, aunque puede costar más asignarlos a una especie concreta. Sí se distingue si se trata de un ave canora o de un mamífero, pero no de cuál exactamente. Con los mamíferos es algo más fácil, porque suelen ser mayores. Aun así, a distancias largas cuesta ver si lo que cruza el camino del bosque es un zorro o un corzo. Pero es justo lo que describe el fabricante: la cámara cumple lo que promete.
Paletas térmicas y entrenamiento del ojo
Algo que tuve que aprender fue a interpretar la vista térmica. El ojo necesita práctica para entender cómo se representan las fuentes de calor y qué diferencias hay entre las distintas paletas térmicas.
Un ejemplo:
Las aves canoras son difíciles de detectar por su tamaño pequeño, sobre todo cuando a su alrededor hay otras fuentes de calor que las «tapan» ópticamente, como la vegetación. Con el tiempo, sin embargo, hay dos paletas térmicas que me han resultado especialmente útiles:
- Fusion
- Black Hot
Con estos modos distingo mejor a los animales pequeños, porque se separan con claridad de su entorno.
En la última galería, con las distintas paletas térmicas, puede dar la impresión de que «Red Hot» es la mejor opción. Puede que sea así con objetos grandes, pero las aves pequeñas, a cierta distancia, no irradian calor suficiente como para aparecer como una superficie roja.
En la galería siguiente muestro las cuatro paletas térmicas de la cámara. La escena es siempre la misma en todas ellas. En ella se ve a una persona de pie en un camino del bosque, que en esta representación es el punto más caliente.




Resolución y nivel de detalle
La resolución y el nivel de detalle de la cámara térmica no se pueden comparar con los de una cámara fotográfica al uso. La calidad de imagen es más bien baja, así que la cámara no sirve directamente para fotos o vídeos de calidad. Quien quiera grabar imágenes térmicas en alta resolución tendría que irse a un modelo de gama alta.
En principio ni siquiera pensaba hacer fotos o vídeos con la cámara: para mí iba a ser solo una ayuda para observar animales. Después de varias semanas usándola, sin embargo, tengo que reconocer que la idea de emplear las imágenes térmicas a propósito resulta bastante atractiva. Abre una perspectiva completamente nueva sobre la naturaleza y permite tomas fascinantes, con una estética muy propia.
Para eso, en cambio, la HIKMICRO LYNX LH19 2.0 solo vale hasta cierto punto, porque su resolución se queda corta. La imagen del visor tiene bastante más resolución que las tomas guardadas. Eso se debe a que el visor tiene una resolución más alta, mientras que las tomas se guardan con la resolución menor del sensor.
- Sensor: 384 × 288
- Visor (pantalla): 1024 × 768 px
Sobre el terreno esto tiene para mí una importancia secundaria, aunque al revisar el material después en el portátil sí echo de menos una resolución mayor.
Rendimiento con distintas temperaturas
Aquí todavía no puedo dar una valoración completa, porque he probado la cámara sobre todo con temperaturas bajas.
Puntos fuertes y limitaciones
Ventajas concretas en la fotografía de fauna salvaje
Todavía no puedo sacar una conclusión definitiva: me he dado un plazo de al menos 12 meses para hacerme una idea sólida en condiciones distintas (terrenos, estaciones del año, etcétera).
Lo que sí puedo decir ya: la decisión de comprarme una cámara térmica ha sido acertada del todo. Las ganas de salir al campo todavía más temprano han crecido, porque ahora puedo observar cosas que antes se me escapaban por completo.
En las salidas que llevo hasta ahora he sido testigo de escenas que no habría imaginado.
Un ejemplo concreto: en el aguardo que preparé para fotografiar al mochuelo chico, la cámara térmica fue una ayuda enorme tanto al explorar la localización como después, durante la sesión. Sin ella no habría podido hacer las fotos ni observar la cópula de las aves. Fue una experiencia especial.
Puntos débiles y retos posibles
Hasta ahora he comprobado que el uso en movimiento —es decir, caminar con la cámara— sirve solo hasta cierto punto. Un uso dirigido, por ejemplo para rastrear oquedades de árboles en el bosque, funciona en cambio bien. Pero la verdadera fuerza de esta herramienta está para mí claramente en el aguardo, para analizar el entorno con una «visión ampliada». Como el entorno no cambia durante el aguardo, la cámara térmica sirve de ayuda para detectar antes los cambios en un escenario constante y situarlos mejor.
Limitaciones por el campo de visión
Esto se debe sobre todo a la focal, o mejor dicho, al encuadre. Lo ideal para mí sería una óptica con campo de visión variable, desde un gran angular extremo hasta el encuadre actual de la HIKMICRO LYNX LH19 2.0. Este equivale más o menos a una focal de 150 mm en una cámara de formato completo. El zoom digital llega a 8× de aumento, pero la resolución se resiente mucho y para lo que yo hago no resulta realmente aprovechable.
Detección de aves y animales pequeños

- Las aves pequeñas a distancia se distinguen bien en movimiento, según el entorno y las fuentes de calor como los troncos, pero cuando se quedan quietas suelen fundirse con lo que las rodea.
- Las especies de ave mayores (del tamaño de un mirlo hacia arriba) sí se distinguen bien.
- En el aguardo cuesta localizar aves canoras quietas en el rango cercano, porque el ojo se satura enseguida al escanear con un encuadre de teleobjetivo.
Mejores escenarios de uso y equipo complementario
Por lo que llevo visto hasta ahora, llego a esta conclusión:
Puntos fuertes de la cámara térmica en el aguardo
En el aguardo, con la cámara apuntando a una zona concreta, los movimientos o los cambios se detectan enseguida. Por eso veo los puntos fuertes de la cámara térmica justo ahí: apuntada a un campo de visión fijo.
Límites del uso en movimiento
En movimiento, localizar animales hasta el tamaño de un ave canora no supone ningún problema, pero conviene preguntarse qué esperas de ello. ¿Un simple avistamiento? Sin problema.
¿Localizar oquedades de árboles con una temperatura determinada, que apuntan a que las usan las aves? Muy bien.
Para mí, en cambio, el uso en movimiento cansa más a la larga, porque el entorno cambia sin parar y con él las estructuras térmicas, y eso fatiga antes al ojo. La cámara da una imagen estable incluso usándola a pulso.
Combinación con la fotografía
Quien no solo quiera observar, sino también fotografiar de forma dirigida, debería pensar cómo va a manejar los dos aparatos a la vez. Cualquiera con algo de experiencia en fotografía lo sabe: solo se puede hacer una cosa con concentración si se quieren buenos resultados. Por eso combiné la cámara térmica con mi equipo fotográfico.
Así puedo apuntar la cámara térmica y la fotográfica al mismo punto sin apenas esfuerzo. El manejo se simplifica, sin tener que echar mano de cada aparato por separado a cada momento.
Uso la cámara térmica como un visor de puntería, parecido a lo que se conoce de los telescopios astronómicos: cuando miro por la cámara térmica y la oriento, el objetivo de mi cámara se mueve con ella. Así, al localizar al animal paso directamente al visor de la cámara fotográfica, sin perder tiempo ni tener que buscar el sujeto. Suelo dejar la cámara térmica grabando vídeo, de modo que documenta toda la observación de principio a fin.
Diferencias entre estaciones
Un aspecto que todavía tengo que probar a fondo son las diferencias entre las estaciones del año. Queda por ver si hay particularidades o limitaciones en la detección o en la autonomía de la batería, como ya he comentado antes, por ejemplo en relación con las diferencias de temperatura.
Invierno: ¿las mejores condiciones?
Supongo que el invierno da los mejores resultados, porque:
- el entorno es en general más frío
- y así las firmas térmicas de animales y objetos se ven con más claridad
Verano: ¿un reto?
En verano las condiciones podrían empeorar:
- Las temperaturas del aire y del entorno más altas quizá hagan que los objetos se separen menos unos de otros
- Las noches más cálidas también podrían reducir el contraste entre el entorno y los animales
Pero eso lo averiguaré en los meses de verano.
Uso de día
De día pude aprovechar bien la cámara, sobre todo en zonas de bosque en sombra. Eso sí, interpretar correctamente las diferencias de temperatura es cuestión de práctica, sobre todo con las superficies de agua.
El uso diurno no tiene sentido en todos los terrenos:
Un ejemplo: en una cantera estuve buscando búhos reales. A simple vista, esas aves son difíciles de descubrir ahí: con su camuflaje son todo un reto. Con la cámara térmica, sin embargo, apareció un problema: la propia pared rocosa acumulaba calor y lo irradiaba, así que no se podía separar con claridad al animal del fondo. Eso no quiere decir que en entornos así sea imposible usarla, pero por lo que llevo visto una cantera no ofrece las condiciones óptimas para esta tecnología.
Conclusión y recomendación
¿Merece la pena esta compra para los fotógrafos de fauna salvaje?
Por mi parte, y de momento, puedo decir que esta inversión fue la decisión correcta. Aun así, me falta más experiencia a largo plazo para dar un juicio definitivo sobre sus puntos fuertes y débiles en el uso continuado. Más allá de la simple observación de animales, la cámara térmica me ha dado una experiencia añadida con la naturaleza que me resulta fascinante. Sin exagerar: ahora mismo el aparato me acompaña en todas mis salidas.
Casos de uso adecuados y público
Si le estás dando vueltas a comprarte una cámara térmica, deberías hacerte la misma pregunta que al comprar una cámara de fotos: «¿Qué quiero hacer exactamente con ella?»
El aparato puede ser una buena solución cuando se trata de observar y localizar, aunque con limitaciones según el modelo.
¿Para quién es adecuada una cámara térmica?
Para observadores de animales en general:
- Buena manera de localizar animales difíciles de ver a simple vista.
Para fotógrafos de fauna salvaje en el aguardo:
- Especialmente útil desde una posición fija, para observar de forma permanente un entorno concreto
- Se aprovecha al máximo con un montaje que combine la cámara con la cámara térmica (por ejemplo, sobre trípode)
Para birders (observadores de aves):
- Los modelos de entrada probablemente no sean lo ideal, porque a menudo muestran pocos detalles para determinar una especie de ave
- Las cámaras térmicas de gama más alta, con más detalle, podrían resultar más interesantes para observadores de aves y ornitólogos
Para el uso en movimiento (rececho, rutas a pie):
- Posible, pero poco práctico según cómo trabajes
- Manejar a la vez la cámara térmica y la fotográfica puede volverse agobiante e incómodo
Para mí, el mayor punto fuerte de la cámara está en el aguardo o desde una posición fija, para escanear y observar el entorno de forma dirigida. Combinada con mi montaje fotográfico, puedo dedicar toda la atención a fotografiar.
Expectativa frente a realidad
Me imaginaba que con la cámara térmica bastaría con recorrer el paisaje, mirar a través de ella y ver enseguida dónde se esconden los animales. En la realidad no es tan sencillo. Está claro que mucho depende de la calidad de la cámara: los aparatos de gama alta darán seguramente resultados más rápidos y mejores que un modelo de entrada. Aun así, los mejores resultados los he conseguido en el aguardo, donde percibía mejor los cambios del entorno.
Alternativas
Quien quiera localizar y observar únicamente con una cámara térmica puede llevarse una decepción. La cámara es un complemento, no un sustituto de otras ayudas.
Alternativas o complementos con sentido:
Prismáticos o telescopio terrestre
- Si además de descubrir animales quieres identificarlos, necesitas unos prismáticos, un telescopio terrestre o una cámara con teleobjetivo.
- Sobre todo para la observación diurna, unos buenos prismáticos suelen ser mejor inversión que una cámara térmica.
Prismáticos luminosos para la penumbra:
- Especialmente útiles con poca luz, para descubrir animales con seguridad incluso sin cámara térmica.
- Dan más detalle que las cámaras térmicas de gama de entrada.
La cámara térmica como aparato adicional:
- Ideal para usarla de noche, cuando las ayudas ópticas llegan a su límite.
- Complemento perfecto para los fotógrafos que quieran analizar a los animales y el entorno antes de la sesión.
FAQ Preguntas frecuentes sobre las cámaras térmicas en la fotografía de fauna salvaje
1. ¿Es adecuada una cámara térmica para quien empieza en la fotografía de fauna salvaje?
Sí y no: siempre que la uses como complemento para descubrir animales. Si empiezas en la fotografía de fauna salvaje, lo primero es centrarte solo en la fotografía.
2. ¿Se pueden hacer fotos de calidad con una cámara térmica?
Solo hasta cierto punto. La resolución no suele bastar para una calidad alta de foto o vídeo, aunque también depende del modelo.
3. ¿Hasta qué punto sirve la cámara con luz de día?
En zonas de sombra dentro del bosque el uso todavía resulta aceptable; con el sol del mediodía de frente, o en entornos cálidos en general, se vuelve más bien complicado.
4. ¿Qué aporta combinar la cámara térmica con el montaje fotográfico en la fotografía de fauna salvaje?
Usando las dos tecnologías se puede explorar las localizaciones a fondo y localizar animales ya en plena penumbra. La experiencia con la naturaleza también gana intensidad.
5. ¿Qué animales se distinguen bien con la HIKMICRO LYNX LH19 2.0?
Depende de la distancia. La LYNX LH19 2.0 tiene su fuerte en el rango medio, que está en unos 250 m. El alcance máximo al que todavía es posible detectar algo es de 900 m. Los mamíferos del tamaño de un zorro hacia arriba siguen siendo reconocibles. Con las aves canoras, en cambio, la cosa se complica, sobre todo cuanto más lejos están. Las aves en vuelo, sean canoras o águilas, se distinguen bien.
6. ¿Es la HIKMICRO LYNX LH19 2.0 una cámara térmica de gama de entrada?
Sí, lo que no significa que por eso dé malos resultados. Quien no espere grabar imágenes o vídeos de alta resolución con la LYNX LH19 2.0 obtiene una ayuda sólida para observar animales y localizar fauna salvaje. Si se quiere más rendimiento, hay que mirar hacia los aparatos de gama alta.


