
Algunos de los mejores momentos fotográficos llegan sin avisar. Por qué conviene llevar siempre la cámara y cómo evitas así los errores clásicos…
Lleva siempre la cámara contigo
Vayas donde vayas, llévate la cámara. Da igual si es una escapada a la ciudad, una caminata o una salida corta: muchas veces el motivo aparece justo en el momento en que sales sin ella, y no se repite tan pronto.
Y da lo mismo si llevas montado un teleobjetivo, un gran angular extremo o un objetivo estándar. Lo importante es tener la cámara a mano.
Por qué importa
- Muchos motivos son ocasiones irrepetibles: no vuelven.
- De viaje o caminando, los momentos perdidos son los que más se lamentan después.
- Es un clásico entre los errores de fotógrafo: la cámara se queda en el hotel justo cuando fuera aparece el motivo perfecto.
Para recordar
Si llevas la cámara a menudo, desarrollas ojo para los motivos y dejas de perder oportunidades. Mejor cargarla una vez en balde que quedarte sin ella el día que hace falta.


