El truco del recorte: tu foto de fauna perfecta

Ilustración sobre el recorte: mano con unas tijeras rojas ante un monitor con la foto de un águila y una retícula roja, al lado una cámara y un teclado

Seguro que lo conoces: sales con una focal larga, un objetivo de 600 mm por ejemplo, y aun así los animales siguen quedando demasiado lejos. Frustra, ¿verdad?

Y a veces sencillamente no se puede cambiar de sitio ni montar antes un hide para acercarse a los animales.
Conozco bien el problema, sobre todo en Alemania, donde muchos animales silvestres tienen una distancia de fuga grande. Poner los motivos que uno quiere lo bastante cerca de la cámara es un reto de verdad. Y que en reservas naturales o en espacios naturales protegidos haya que ceñirse a los caminos marcados (¡¡y además debemos hacerlo!!) tampoco facilita las cosas.

Para sortear ese obstáculo, la fotografía de naturaleza tiene varias técnicas y planteamientos. En el revelado digital, el recorte es seguramente el método más usado. Con él se pueden abordar y resolver problemas muy distintos, y además permite acortar la distancia al motivo sin necesidad de más focal.

En este artículo quiero repasar las distintas posibilidades que tenemos los fotógrafos de fauna. Empiezo con algo de historia.

Historia del recorte

La historia del recorte en fotografía viene de lejos y ha cambiado mucho con el tiempo. Antes se ampliaban las copias, y el término «crop» no se usaba en ese contexto. Nacida en el cuarto oscuro (el revelado analógico), la técnica ha adquirido un significado completamente nuevo en la era digital.

Escena generada por IA de un laboratorio fotográfico nostálgico con una persona, cámaras antiguas y una copia larga en papel saliendo de una máquina.

Los primeros pasos y el trabajo en el cuarto oscuro

El recorte nace en el revelado analógico, en la época en que todavía se hacía en el cuarto oscuro. Los fotógrafos tenían pocas opciones de cambiar la composición después del disparo. Si una imagen se recortaba a posteriori, se hacía físicamente: la foto se cortaba de distintas maneras y se ampliaba. Era un proceso trabajoso comparado con lo que hay hoy.

Cámaras analógicas y edición limitada

En la era de las cámaras analógicas había pocas maneras de influir en la composición después del disparo, al menos tal como se entiende hoy. Los fotógrafos tenían que elegir el encuadre con cuidado, porque cambiarlo después era más difícil. Aun así, el posprocesado ya existía en la fotografía analógica.

Lo que el recorte significa en la fotografía digital

La era digital le dio al recorte un sentido nuevo. Los fotógrafos podían elegir el encuadre a propósito para mejorar la composición o quitar elementos que sobraban. Esa flexibilidad ha ampliado mucho la libertad creativa y las posibilidades de construir la imagen. No en último término porque el revelado digital lo puede hacer cualquier fotógrafo sin una gran curva de aprendizaje. Aun así siguen ahí los viejos problemas de la pérdida de calidad, si uno no sabe bien cómo proceder.

Usos en la fotografía actual

Hoy el recorte está en todas partes en la fotografía digital. Del profesional al aficionado, todo el mundo usa la técnica para mejorar sus fotos. Sobre todo en la fotografía de paisaje y de fauna, donde muchas veces cuesta acercarse lo suficiente al motivo o mejorar la composición, el recorte es un método importante para conseguir imágenes que funcionen.

La historia del recorte muestra cómo ha cambiado la fotografía con los años. Desde sus comienzos en el cuarto oscuro hasta la era digital de hoy, recortar ha pasado de ser una práctica técnicamente exigente a un método creativo y cotidiano.

Resolver problemas: el recorte en el revelado digital

Recortar, es decir, cortar una imagen, es un paso básico y de mucho efecto en el revelado digital. Tanto si quieres quitar elementos que molestan como si quieres reforzar el motivo principal, un buen recorte puede mejorar bastante la calidad de tu foto.
¿Qué es recortar en el revelado digital?
Recortar es el proceso de cortar una imagen digital para, entre otras cosas, acortar la distancia al motivo, quitar elementos no deseados o concentrar la atención en una zona concreta (composing). Al eliminar los bordes también puedes mejorar la composición y llevar así la mirada de quien mira hacia lo esencial.

¿Para qué sirve recortar?

  • Acortar la distancia: recortar una foto puede reducir la distancia aparente entre quien mira y el motivo. Así se pone el foco en los detalles o en zonas concretas de la imagen.
  • Quitar elementos que molestan: el recorte permite eliminar de la imagen lo que sobra o distrae. Ya sean ramas muy enmarañadas o matorrales alrededor del motivo principal, el corte puede mejorar claramente el efecto general de la foto.
  • Mejor composición: recortar una foto es una ocasión para revisar la composición y afinarla. Muchas fotos ganan si se reorienta el motivo.
  • Reforzar el motivo: con un recorte bien pensado se dirige más atención al motivo principal. Es especialmente útil para llevar la mirada a la parte más importante de la imagen, como en las fotos de acción.
  • Adaptar a los formatos: cada medio y cada plataforma pide a menudo formatos concretos. Recortando puedes ajustar las imágenes justo al uso previsto, ya sean redes sociales o material impreso.

¿Cómo hay que recortar?

  • Elige la herramienta adecuada: usa la función de recorte de tu programa de edición. Adobe Photoshop, Lightroom, Capture One o Luminar AI ofrecen funciones avanzadas, pero para lo básico bastan también herramientas sencillas como las aplicaciones del móvil.
  • Composición: piensa en la regla de los tercios, un método probado para guiar la mirada.
    Mantener la calidad: recortar reduce la resolución total de la imagen. Comprueba que la calidad siga bastando para el uso previsto.
Captura de una herramienta de recorte con retícula de tercios sobre la foto de un ave canora pequeña en una rama de conífera
La herramienta de recorte de Photoshop te muestra una retícula que te ayuda a aplicar la regla de los tercios y a aprovechar bien tu encuadre

¿Qué problemas se pueden evitar?

Al recortar en fotografía de fauna hay algunas trampas que conviene tener presentes:

  • Pérdida de calidad: si recortas demasiado, la resolución se resiente. El resultado es una imagen pixelada o poco nítida. Eso es especialmente delicado si piensas imprimirla o mostrarla en alta resolución.
  • Proporciones equivocadas: al recortar es importante tener en cuenta la relación de aspecto, para que tus imágenes se vean bien en cada plataforma. Y al imprimirlas también conviene respetar los formatos habituales.
  • Corte demasiado ceñido: si colocas el motivo principal demasiado justo en la foto, pierdes el contexto y el entorno natural del animal, que en una foto de hábitat («foto de ambiente» o «foto de contexto«) forman parte de la composición. Aquí hay que distinguir si quieres mostrar una «acción» o un «hábitat«.
  • Composición pobre: un recorte mal elegido lleva a una imagen o una composición sin armonía. Contra eso ayudan las distintas reglas de composición, como la de los tercios, para llevar la mirada a lo esencial.
    Cortar elementos importantes: cuida de no cortar partes importantes del motivo principal ni otros elementos con peso en la imagen. Según lo que quieras contar, en una foto de fauna urbana puede ser importante que se vean, por ejemplo, los cubos de basura en los que un zorro había estado buscando comida.
  • Ignorar el horizonte: al recortar, comprueba que el horizonte siga recto, salvo que persigas un efecto artístico.
  • Adaptar los formatos sin pensarlo: ya lo he mencionado de pasada en el punto anterior. Pero es importante: si recortas para plataformas o medios distintos, piensa qué efecto debe tener la imagen en cada caso. Un formato que va bien para Instagram quizá no sea el ideal para una copia impresa o para una web pensada para escritorio.
  • Condiciones de luz: al recortar puede dar la impresión de que también cambia la luz de la imagen. Las zonas demasiado oscuras o demasiado claras destacan más y pueden perjudicar la foto.
  • Aumento del ruido: el comportamiento del ruido en tu foto crece al recortar. Eso ocurre porque tomas un fragmento de la foto original y lo amplías. Al ampliar se agrandan también los píxeles y con ellos los píxeles de ruido, así que el ruido se ve más. Cuanto más pequeño sea el fragmento elegido, más llamativo puede volverse. Sobre todo en fotos ya tomadas con un ISO alto, un recorte fuerte puede reforzar tanto el ruido que la foto acabe inservible.
  • Pocos megapíxeles o poca resolución: como ya he apuntado en el punto de la pérdida de calidad. Si tu foto tiene pocos megapíxeles o una resolución escasa, eso trae varios problemas. Primero, la pérdida de detalle: los detalles finos y las texturas dejan de verse bien, lo que pesa sobre todo en copias impresas o en pantallas grandes. Segundo, una calidad de imagen peor: si intentas ampliar un fragmento pequeño de una foto así, la calidad cae claramente. El resultado son imágenes pixeladas y poco nítidas. Pensando bien cada paso puedes evitar estos problemas, y el recorte se convierte entonces en una técnica útil en el posprocesado de tu fotografía de fauna.

Algunos ejemplos para dejar claro cómo un recorte excesivo puede perjudicar. Como la pérdida de calidad o el refuerzo del ruido.

Captura de Photoshop con la herramienta de recorte ciñendo más una escena invernal con un ave rapaz sobre el hielo
Pigargo gigante solo sobre una amplia superficie de hielo marino, con el pico amarillo destacando incluso a distancia.
Pigargo gigante con el pico anaranjado sobre una superficie de hielo.
Ardilla roja negra sentada en la hierba sujetando una nuez con las dos patas.
Ardilla roja oscura (Sciurus vulgaris) sujetando una nuez, toma muy recortada con ruido visible

El recorte a nivel de hardware: el sensor

El recorte no era ni es solo cosa del posprocesado: también al elegir cámara y equipo puede ser un factor decisivo. En fotografía de fauna, junto a las cámaras de formato completo se buscan también sensores APS-C o MFT para la fotografía de naturaleza. Así se puede obtener un encuadre más cerrado ya de entrada, antes de que las imágenes pasen por el revelado (posproducción) y entren las tijeras digitales.

Gráfico con marcos de color sobre el factor de recorte de formato completo y APS-C, con una figura de ave tallada sobre una hoja.
Ejemplo de formato completo frente a APS-C. Imagen grande: formato completo; marco rojo interior: sensor APS-C. De mi artículo sobre la Sony a6700

El sensor y su factor de recorte

El sensor es el corazón de cualquier cámara digital. Es el que convierte la luz que entra en señales eléctricas, que después se procesan hasta formar una imagen digital.

El factor de recorte a nivel de sensor

El factor de recorte a nivel de sensor se refiere a cómo influye el tamaño del sensor en el encuadre. Hay varios tipos de sensor en las cámaras digitales:

  • Sensor de formato completo: un sensor de formato completo corresponde por lo general al formato estándar de la película de 35 mm que se conoce de la fotografía analógica. Sirve de referencia base para calcular el llamado factor de recorte.
  • Sensor APS-C: este sensor es menor que uno de formato completo y se usa en muchas réflex y cámaras sin espejo. Por su superficie más pequeña resulta un factor de recorte que estrecha el encuadre frente al formato completo. El encuadre es más cerrado y el motivo parece más cercano en la foto.
  • Sensor MFT (Micro Four Thirds): este sensor es todavía menor que uno APS-C y se emplea sobre todo en cámaras sin espejo. También aquí la menor superficie lleva a un factor de recorte que estrecha el encuadre.

¿Qué es el factor de recorte y qué hace?

Para quienes empiezan ahora con la fotografía, aquí va una explicación algo más sencilla.

El factor de recorte es un número que indica cuánto más pequeño es el sensor de una cámara frente a uno de formato completo. Si haces una foto con una cámara de sensor menor, ves menos escena que con una de formato completo usando la misma focal. Es como si recortaras un trozo de una imagen mayor: de ahí el nombre «factor de recorte». Ese «fragmento» hace que la imagen parezca tomada más cerca del motivo. Puede venir bien, entre otras cosas, si quieres fotografiar animales silvestres a mucha distancia. Aunque también significa que abarcas menos escena, por ejemplo si intentas hacer un paisaje amplio.

Factor de recorte según el sensor

  • El sensor de formato completo tiene un factor de recorte de 1
  • Los sensores menores tienen siempre un factor más alto, es decir >1
  • APS-C tiene un factor de recorte de 1,5× – puede depender del fabricante y del modelo, por ejemplo 1,6 en Canon
  • MFT tiene un factor de recorte de 2×

¿Qué significa esto en la práctica?

Esto ha quedado bastante técnico y, aunque lo he simplificado, entiendo que a quien empieza le lleve un rato asentarlo. Así que lo resumo otra vez: qué significa en la práctica de la fotografía de fauna.

Si con una cámara de formato completo fotografías a 600 mm, con una cámara de sensor APS-C obtienes un encuadre de 900 mm: 600 mm × 1,5 de factor de recorte = 900 mm. Con una cámara MFT el encuadre llegaría incluso a 1200 mm: 600 mm × factor de recorte 2 = 1200 mm.

Sobre el papel suena prometedor, ¿verdad? ¿Para qué comprar entonces una cámara de formato completo, cara, y objetivos más caros, si se puede aprovechar el factor de recorte con un sensor menor?

Pero cuidado: también hay desventajas, y pueden pesar bastante. Eso daría, sin embargo, para un tema aparte. Aquí se trata solo de entender cómo funciona el recorte por el lado del hardware.

Sensores con muchos megapíxeles

Usar una cámara de mayor resolución en fotografía de fauna es sin duda una ventaja en muchos aspectos.
La riqueza de detalle: cuantos más megapíxeles, más detalle se puede fijar en una imagen. Eso es especialmente útil cuando se trata de captar las texturas finas del pelaje, las plumas o la piel. Y viene bien también a la hora de recortar, porque con más resolución tienes más margen para cortar la foto y conservar aun así una calidad suficiente.

El recorte mediante teleconvertidor

Un teleconvertidor, también llamado teleextensor, es un accesorio óptico que se coloca entre la cámara y el objetivo para acercar los objetos.

Imagina que usas un objetivo de 200 mm en una cámara de formato completo y le añades un teleconvertidor de 2×. Tu objetivo se comporta ahora como uno de 400 mm, de modo que el motivo se amplía en la cámara, sobre el sensor.

Los teleconvertidores tienen factores de aumento determinados, que suelen indicarse como 1,4×, 1,7× o 2×. Ese factor dice cuánto se alarga efectivamente la focal del objetivo. Por ejemplo, un objetivo de 600 mm con un teleconvertidor de 2× actuaría como uno de 1200 mm.

También aquí es importante tener en cuenta que usar un teleconvertidor tiene algunos inconvenientes. No puedo entrar en ellos en este artículo, porque darían igualmente para un tema propio. Pero ayuda a entender el recorte y sus posibilidades.

Como ves, hay toda una serie de maneras de acercar en la foto un motivo lejano. Todos los métodos tienen sus ventajas y sus inconvenientes, y ninguno es el único camino válido. Es más bien una cuestión de sopesar según la posibilidad, la situación o incluso el gusto. El método más habitual es recortar en el posprocesado. El problema de poner los motivos lo bastante cerca de la cámara no lo tienen solo los aficionados: también los profesionales recurren a esta técnica. Si no, todos haríamos nuestras fotos en un zoo de contacto, si acercarse a los animales fuera así de fácil. 😉

FAQ: el truco del recorte en la fotografía de fauna

¿Qué significa recortar en fotografía de fauna?
Recortar es cortar una imagen a posteriori para acercar el motivo, quitar elementos que molestan o mejorar la composición.

¿Por qué es tan importante el recorte en la fotografía de fauna?
Porque los animales silvestres suelen tener distancias de fuga grandes y acercarse no siempre es posible ni está permitido; el recorte permite aun así una imagen con fuerza.

¿Puede el recorte sustituir a la focal?

Sí y no. Con un recorte bien hecho el motivo parece más cercano sin usar realmente una focal más larga. Pero no sustituye a la focal en el sentido físico, porque al recortar cambia también el efecto de la profundidad de campo y el bokeh suele quedar menos suave.

¿Existía el recorte también en la fotografía analógica?
Sí, ya en el cuarto oscuro se ajustaban las imágenes mediante ampliaciones y cortes físicos, aunque con mucho más trabajo que hoy.

¿Qué ventajas tiene el recorte en la edición digital?
Permite quitar elementos que molestan, mejorar la composición, reforzar el motivo y adaptar la imagen a distintos formatos.

¿Qué programas sirven para recortar?
Adobe Photoshop, Lightroom, Capture One, Luminar AI, y también aplicaciones sencillas de móvil ofrecen herramientas de recorte.

¿Por qué es tan importante la regla de los tercios al recortar?
Ayuda a colocar el motivo de forma armónica en la imagen y a dirigir la mirada de quien mira.

¿Qué fallos típicos aparecen al recortar?
Demasiada pérdida de calidad, relaciones de aspecto equivocadas, elementos cortados, horizonte torcido y composición sin armonía.

¿Por qué el recorte refuerza el ruido?
Porque al ampliar fragmentos pequeños se amplían también los píxeles de ruido que ya había, algo especialmente delicado con valores ISO altos.

¿Cuántos megapíxeles conviene tener para recortar?
Cuanta más resolución, más margen queda para un recorte fuerte manteniendo la calidad.

¿Qué es el factor de recorte en los sensores?
El factor de recorte describe cuánto se estrecha el encuadre frente al formato completo: por ejemplo 1,5× en APS-C o 2× en MFT.

¿Por qué un objetivo de 600 mm actúa como uno de 900 mm en APS-C?
Por el factor de recorte de 1,5×, que estrecha el encuadre en esa proporción.

¿Es mejor un sensor pequeño para la fotografía de fauna?
Da más alcance aparente, pero también tiene inconvenientes, como más ruido y menos luminosidad.

¿Qué papel juegan los teleconvertidores en el recorte?
Los teleconvertidores alargan la focal ópticamente: por ejemplo, un convertidor de 2× convierte 600 mm en 1200 mm efectivos.

¿Tiene inconvenientes usar teleconvertidores?
Sí, entre ellos pérdida de luz, peor rendimiento del autofoco y posible pérdida de calidad.

¿Es el recorte solo un apaño para aficionados?
No, también los profesionales recortan, porque en la naturaleza rara vez se alcanzan las distancias perfectas.

¿Es problemático el recorte para las copias impresas?
Sí, con un corte fuerte la calidad de impresión puede resentirse si la resolución restante es escasa.