Sony GM 400 mm f2.8: primeras impresiones

Primer plano de los controles del objetivo Sony 400mm f/2.8 en la maleta.
A1 + Sony GM 400 mm f2.8: ¿es una buena combinación para fauna?

Desde finales de octubre puedo llamar mío el Sony GM 400 mm f2.8 .
Tras una fase corta de pruebas comparto de forma breve mis primeras impresiones y las fotos de mis sesiones con el Sony GM 400 mm f2.8. En una entrada posterior entraré en los detalles, pero para eso quiero reunir antes más experiencia con el objetivo.

Las zonas en las que probé el GM 400 fueron un parque de fauna en el bosque (ciervos, trepadores azules, etc.), una charca en el bosque (aguardo de pigargo europeo) y el cauce de un río en el límite del bosque (mirlo acuático europeo)

El parque de fauna fue para mí un entorno de prueba para familiarizarme con calma con el objetivo. En el aguardo de los pigargos europeos las condiciones meteorológicas no fueron del todo óptimas. En mis tres intentos, en días distintos, siempre había una niebla espesa que no se levantaba hasta bien entrado el mediodía. Con los mirlos acuáticos tuve algo más de suerte, con un día nublado y otro soleado. Aun así, el 400 muestra, desde mi punto de vista, un rendimiento por encima de la media en todas las situaciones.

Retrato de cabeza de un muflón con los cuernos muy curvados ante un fondo de bosque.
Trepador azul en una rama con musgo, con una semilla amarilla en el pico.
Gamo en penumbra; la cuerna palmeada se recorta sobre un fondo negro.

Quien quiera saltarse esto y ver directamente las fotos las encontrará repartidas por el artículo. Cada una lleva su descripción detrás, y se ve al pulsar sobre la imagen. El fin de semana pasado (semana 49) pude fotografiar además aves canoras de aquí en el bosque, y también las he añadido: herrerillo común & carbonero común.

Anteojitos japonés con el anillo ocular blanco en una rama ante un cielo azul.
Herrerillo común en una rama, con el capirote azul y el vientre amarillo.


Accesorios adicionales para el 400 mm f2.8 GM de Sony

El pie de trípode

Un punto criticable en todos los teleobjetivos de Sony con pie de trípode es que no son compatibles con ARCA-Swiss. Así que tengo que atornillar debajo una placa ARCA-Swiss adicional para fijarlo al trípode. Por eso me compré un pie de trípode con montura ARCA-Swiss de otra marca. Con él puedo fijar el objetivo al trípode en unos pocos movimientos y sin tener que andar con truquillos de tornillos. 

Placa de liberación rápida Arca-Swiss en el pie de trípode de un teleobjetivo, vista de detalle.

Mi elección de producto:

Pie de recambio Leofoto SF-03 con alojamiento QD para SONY 400 mm f/2.8 GM & 600 mm f/4 GM 

GM 400 mm f2.8 Lenscoat / Lenscover

En todos mis teleobjetivos llevo el llamado Lenscoat / Lenscover. Protege la carcasa exterior del objetivo de arañazos y de la humedad ligera. No está pensado como protección contra la lluvia como tal, pero una llovizna suave no es problema. Si de repente cae un chaparrón fuerte, un Lenscoat / Lenscover sí puede proteger el objetivo de lo peor. 

Además me hice con el Lenscoat / Lenscover en un patrón de camuflaje, que se integra mejor en la naturaleza. Mientras que muchos otros fabricantes hacen sus teleobjetivos en negro, Sony los ha dejado en blanco. Por eso el Lenscoat va también de maravilla para reducir lo llamativo del objetivo blanco, es decir su reflejo. Un objetivo blanco destaca demasiado entre árboles y arbustos verdes.

Protector de objetivo de camuflaje en un teleobjetivo de 400mm f2.8, foto de estudio ante un fondo negro.

Meine Produktentscheidung: 

Camshield para Sony 400 mm f2.8 GM OSS FE, protección y camuflaje de objetivo Autumn (All season)

Manejo del Sony 400 mm f2.8

El GM 400 no es para mí un objetivo que me lleve cuando voy caminando por ahí. Para eso apuesto más bien por una combinación ligera. Por ejemplo el Sony GM 100-400 mm f4.5. / 5.6 con un cuerpo Sony sin empuñadura de batería (2.130 g de peso total). Como comparación, el GM 400 mm solo pesa 2.895 g. Aun así, el objetivo es un peso pluma en su liga y está perfectamente equilibrado. Es decir, el centro de gravedad queda muy atrás. Eso permite fotografiar a pulso durante un buen rato y muy bien. Desde mi punto de vista, para caminatas largas o para explorar terreno no es óptimo, porque no es ligero ni compacto.
Pero al final eso lo decide cada uno.

A mí ahora me interesa más el manejo dentro de mi proceso de trabajo en el aguardo, es decir la fotografía estática. Eso empieza con la preparación en casa y termina al recoger el equipo al final del día.

Focal fija tele y hacer la mochila

Tuve la suerte de usar ya una mochila fotográfica de 45 L de volumen. Con ese tamaño el 400 todavía entra bien. Con el GM f4 600 mm sí que habría tenido un problema. Aun así el espacio de la mochila es limitado: otro teleobjetivo zoom ya no entra. A no ser que renuncie a otro equipo. Para más equipo haría falta, entonces, otra mochila. 
Al guardarlo tengo que meter ahora la cámara separada del objetivo, cosa que con los tele zoom compactos no pasaba.

Cámara con red de camuflaje en la orilla brumosa de un lago, aguardo de fotografía de naturaleza con la luz de la mañana.
Aguardo de pigargo europeo con Sony A1 + 400 mm f2.8 + trípode Berlebach UNI 22C

El montaje en el aguardo

El siguiente punto apunta al montaje en el aguardo, y no hablo de un hide ya existente. Se trata de sitios donde primero hay que montar el camuflaje y el equipo de cámara. En mi caso eso pasa en el 90 % de los casos y a oscuras. 

Por explicarlo: cuando estoy al aguardo, las sesiones previstas son en zonas que he explorado antes y donde sé más o menos qué me espera. Ahí busco fotos concretas de una especie. En la mayoría de los casos esos puntos están en terreno de acceso libre. Para poder fotografiar sin que los animales me descubran, empiezo un día así siempre entre una hora y media y dos horas antes del amanecer. Es decir, el montaje se hace casi siempre a oscuras o en penumbra.

Con la nueva focal fija llegaron también pasos de trabajo añadidos. Si antes podía montar en el trípode dos cámaras con sus teleobjetivos ya puestos, directamente desde la mochila, ahora tengo que unir la cámara al 400 allí mismo. Y también tengo que llevarme otra mochila si quiero usar una segunda cámara con tele. 

La tapa del objetivo y el parasol son más incómodos de manejar en el 400 que en los tele zoom. En el Sony 100 – 400 mm o en el Sony 200 – 600 mm la tapa lleva un cierre a presión, lo que permite quitarla rápido. En el Sony GM 400 f2.8 la tapa envuelve también el parasol y simplemente se encaja por encima. Lo que en los tele zoom se resuelve en unos segundos, en el 400 lleva algo más. La tapa es algo más incómoda de quitar y montar el parasol lleva más tiempo, porque primero hay que soltar la fijación, que es un tornillo, y volver a atornillar el parasol del revés.

Esto no pretende ser quejarse por quejarse, pero para mí este equipo es una herramienta que quiero manejar con eficacia. Y así, cada paso añadido que tengo que tener en cuenta antes de poder hacer siquiera una foto es tiempo de más y tiene potencial de error. Por ejemplo al montar el parasol: es fácil dejar la huella del dedo en el cristal frontal, que queda al descubierto. Para que se entienda mejor: en los tele zoom puedo montar primero el parasol y quitar después la tapa. En el 400 o en el 600 GM eso no es posible; aquí primero hay que quitar la tapa y luego se puede montar el parasol.
Aquí me habría gustado una solución mejor, sin tener que comprarla aparte después.

Pigargo europeo en picado ante un cielo claro, con el pico amarillo y las manchas claras del plumaje visibles.
Pigargo europeo (Haliaeetus albicilla) planea entre abedules de color otoñal en un bosque abierto
Pigargo europeo en vuelo ante un cielo azul con las alas muy extendidas.

Luminosidad & autofoco del GM 400 mm f2.8

Vamos ahora con los puntos que no suenan tan sombríos 😀

Con un diafragma de f2.8, cualquier fotógrafo sabe que llega mucha luz al sensor, y eso en un tele para fauna supone una ventaja enorme. En mis primeras salidas se notó enseguida y para bien, sobre todo en las transiciones entre las fases de luz, de la noche al amanecer. 

Como conté en mi última entrada del blog, uno de los puntos decisivos a favor del 400 f2.8 fue la luminosidad, porque el entorno en el que suelo fotografiar tiene más bien poca luz, como las zonas de bosque. Resumido: el 400 deja claro por qué este objetivo está en esa categoría de precio.

Usé el Sony GM 100 – 400 mm en paralelo con el Sony GM 400 mm f2.8 para comparar. El GM 400 mm f2.8 se podía usar mucho antes en la penumbra, y el autofoco tampoco tuvo problemas para enfocar aves en vuelo con poca luz. Tampoco con condiciones difíciles como la niebla espesa de mi aguardo de pigargos europeos. El 100-400 mm f4.6/ 5.6 no podía con eso: el enfoque iba y venía sin poder fijar el sujeto en esas condiciones.

¿Una sorpresa?

No, pero vivir ese rendimiento por primera vez en la práctica dio gusto y me confirmó que había tomado la decisión correcta.

Pigargo europeo en una curva cerrada de vuelo ante un cielo gris, con las plumas claras de la cola visibles.
Pigargo europeo en vuelo ante un fondo de valle con niebla, con el plumaje juvenil moteado de pardo.


GM 400 f2.8 + TC 1,4× frente al GM 600 f4

Si has leído mi última entrada del blog sobre por qué me decidí por el 400 de Sony, sabrás también que para mí era importante poder usar teleconvertidores sin una gran pérdida de calidad. De modo que pueda sacar un rendimiento alto a casi 600 mm o, para ser exactos, a 560 mm.

Un conocido de la fotografía que usa el Sony GM 600 mm f4 hizo conmigo una sesión de fotos de pigargos europeos. Ahí pude hacerme también una pequeña idea del Sony 600 mm f4. Por adelantado, y como cabía esperar: ¡es una barbaridad! Pero a mí me interesaba la pregunta de cómo son la calidad de imagen y el rendimiento de enfoque del Sony GM 400 f2.8 + TC 1,4× a 560 mm frente al Sony GM 600 mm f4. 

Para eso pude hacer unas cuantas tomas de comparación.
Fui cambiando mi cámara entre los dos objetivos y fotografié con las mismas condiciones de luz y las mismas distancias. En calidad de imagen, el 400 + TC 1,4× está a la par con el 600 si cierras a f5. Con el TC 1,4× se ve una ligera falta de nitidez a f4, que se corregía cerrando a f5.

Por eso el tema de los teleconvertidores me ha ocupado mucho estas últimas semanas. Sobre eso escribiré un artículo aparte. No es tan fácil resumir el asunto en una frase. Y además quiero reunir más experiencia con el uso de TC en este objetivo antes de dar una opinión definitiva. Por adelantado sí puedo decir que el Sony TC 2× solo se puede o se debería usar con reservas en el 400. El Sony GM 600, según mi primera impresión, se lleva bastante mejor con el TC 1,4× y con el TC 2×. 

Dos barnaclas canadienses grandes en el agua, en la comparación entre la toma de 400mm y la de 600mm.
Tomas originales – a la izquierda Sony A1 + 400 f2.8 + TC 1.4X a 560 mm f5 – a la derecha Sony A1 + 600 f4 – distancia aprox. 300 m
Captura de pantalla: comparación de dos tomas de un ganso nadando con los datos de toma sobreimpresos, a la izquierda f/5,0 ISO 1250, a la derecha f/4,0 ISO 1000.
Zoom al 100 % de las dos imágenes – a la izquierda Sony A1 + 400 f2.8 + TC 1.4X a 560 mm f5 – a la derecha Sony A1 + 600 f4 – distancia aprox. 300 m

Rendimiento de enfoque con TC

Sobre el rendimiento de enfoque todavía no puedo dar una opinión con validez, sencillamente porque no he podido probar tantos escenarios con los dos objetivos. Aun así tuve la sensación de que el GM 600 mm f4 va un pelín mejor que el GM 400 mm f2.8 + TC 1,4×. Cosa que tampoco sorprende. Aun así lo describiría como marginal. Pondría esa diferencia en la misma proporción que la que noto mínimamente entre 400 mm f2.8 y 560 mm f5 con TC. Pero no se me ocurre ninguna situación en la que dijera que eso es un punto en contra del 400. El rendimiento del autofoco es sobresaliente en los dos casos.

Mirlo acuático europeo en vuelo suspendido, con las alas muy extendidas, sobre un agua de reflejos azules.
Carbonero común de perfil en una rama fina, con el pecho amarillo y la cabeza negra bien visibles.

Mirlo acuático europeo en vuelo – Izquierda: Sony A1 + 400 mm – f2.8 – 1/1250 Derecha: Sony A1 + 400 f2.8 + TC 1.4X – a 560 mm – f5 – 1/2000

CONCLUSIÓN:

En conjunto, mi decisión de compra ha quedado confirmada. 
Con el 400 f2.8 de Sony siento que he dado un salto de gigante en velocidad de enfoque y en luminosidad. 😀
La nitidez del objetivo también es algo mejor que la de los zooms de Sony G 200 – 600 mm o GM 100 – 400 mm. Pero no es un criterio para comprarse este objetivo por eso; ¡aquí estaríamos hilando muy fino y muy caro!

El rendimiento con el TC 1,4× también es hasta ahora como me lo había imaginado, aunque con el TC 2× me habría gustado bastante más. Una nueva versión de los TC, mejor ajustada a la focal fija, sería una manera de sacar todavía más partido. Como se puede ver ahora mismo en Nikon, que en su nuevo 400 han montado directamente un TC ajustado al objetivo.

Esto es todo de momento con mis primeras impresiones, y que disfrutes de las fotos.

¡Hasta pronto!

Mirlo acuático europeo sobre una piedra, rodeado de agua que centellea dorada a contraluz.
Mirlo acuático europeo aproximándose para posarse, con las alas extendidas sobre el agua.
Mirlo acuático europeo erguido en una roca de la orilla del arroyo, con el babero blanco bien visible.