
Por fin: después de casi tres años de restricciones por la covid, este año (2022) he podido volver a viajar a Japón. En los últimos 10 años he podido recorrer el país desde Tokyo hasta su punto más al sur. Esos viajes acabaron acercándome otra vez a la naturaleza y fueron decisivos para que empezara con el buceo y la fotografía de fauna. Porque, además de manga, Fujiyama y sushi, el país tiene muchísima WildeNatur con distintas zonas climáticas. Desde el colorido mundo submarino del sur subtropical hasta un mundo sensacional de rapaces en el invierno gélido del norte.
Unas palabras sobre el sur de Japón.La parte más meridional del archipiélago la forman cientos de islas, la mayoría de clima subtropical, que se extienden hasta unos 100 km antes de Taiwán. De ellas, la isla de Okinawa es seguramente la más conocida, y no en último lugar para la generación que sabe a qué me refiero cuando menciono el nombre de Mr. Miyagi 😜. En las llamadas islas Ryūkyū hay un paisaje submarino y natural precioso que admirar. ¡Muy recomendable!
Quien quiera hacerse una primera idea puede ver el vídeo que hice hace unos años en mis inmersiones por varias islas de Okinawa.
Al vídeo
¿De qué trata este artículo?Volvamos a mi viaje de este año al norte de Japón.
Voy a repartir mi diario de viaje en varias entradas del blog; en esta tienes un resumen breve con los puntos clave de la planificación, algunas particularidades e información sobre el entorno de mi primer destino en este viaje. En las siguientes historias entraré con más detalle en cada pequeña aventura y en cómo saqué adelante mis fotos. Y, claro, habrá también bastante material de imagen y vídeo.
¡Nuestro primer destino!Este viaje nos llevó a mi mujer y a mí hasta el punto más al norte de Japón y de vuelta a Tokyo, de donde salimos. El norte alberga una gran variedad de animales y plantas. Hablo de Hokkaido, la segunda más grande de las cuatro islas principales de Japón. Su clima es más o menos comparable al de Alemania, y es por tanto la isla más fría del país.
Normalmente mi plan era viajar a Hokkaido en invierno, porque los protagonistas en esa época son los pigargos gigantes (Haliaeetus pelagicus), a los que quería observar y fotografiar en libertad desde hacía mucho. Pero el archipiélago se había cerrado al exterior durante dos años y medio y la entrada de turistas estaba en general prohibida por la pandemia. Este año se me presentó la oportunidad de conseguir un visado de entrada. Aunque habría preferido el invierno, el verano también tiene bastante WildeNatur que ofrecer.
Toda nuestra planificación fue bastante a última hora, porque no conseguí un visado para viaje individual hasta cuatro semanas antes de la salida prevista. En ese momento a los turistas solo se les permitía recorrer el país en grupos organizados. Lo que no habría encajado con nuestro plan. He de decir que mi mujer es japonesa y que gracias a eso pude conseguir un visado familiar, lo que me permitió viajar libremente por el país.
El primer destino era la península de Shiretoko, en el extremo norte, sobre la que se extiende también el parque nacional de Shiretoko, del mismo nombre. Los fotógrafos de naturaleza de todo el mundo conocen esta península por los pigargos gigantes, que llegan en gran número desde Rusia a esta zona para invernar. Las imágenes y composiciones más conocidas de estos animales suelen ser de por aquí. Si alguno de vosotros no sabe de qué hablo, basta con escribir «pigargo gigante témpano» en el buscador de confianza.
También las famosas grullas de Manchuria, las aves de la felicidad, como las llaman en Japón, se pueden observar en la isla del norte. El último día de nuestro viaje por Hokkaido tuvimos incluso la suerte de ver y fotografiar una pareja de grullas. Por desgracia solo unas imágenes de documentación, pero al menos pudimos verlas una vez más al final. Aquel encuentro fue un buen cierre de la primera etapa.

El parque nacional de ShiretokoEl parque nacional de Shiretoko tiene 711 km² y es Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2005. En su mayor parte solo es accesible a pie o en barco a lo largo de la costa. Es además hábitat de la mayor población de osos pardos de Japón y una de las zonas del mundo con mayor densidad de osos en libertad. La probabilidad de encontrarse un oso en una ruta es mayor que la de poder fotografiar en Alemania un corzo al borde del bosque después de la lluvia (vale, quizá algo exagerado 😜). Nuestra experiencia con los osos también tendrá su sitio en esta serie de mi diario de viaje.
Teníamos previstas en total siete noches en la península: dos noches en Rausu y cuatro en Utoro. Para orientarse: Rausu está en la costa este y Utoro en la costa oeste de la península – ver figura abajo

Nuestro objetivo era poner delante de la cámara osos, zorros rojos, cachalotes, pigargos europeos y, como punto culminante, el búho manchú. Por adelantado: el búho manchú es el búho más grande del mundo, pero por desgracia también uno que se ha vuelto muy escaso. Sobre esto escribiré también una entrada aparte.





¿Por qué Rausu y Utoro?Para quienes estéis pensando en un viaje a la península japonesa de Shiretoko, o simplemente os interese, quiero contar brevemente por qué elegimos Rausu y Utoro.
Rausu era la mejor base para fotografiar y observar al búho manchú, al pigargo europeo, al cachalote y al oso pardo a lo largo de los tramos de costa.
Para poder llegar rápido a las únicas carreteras de acceso del parque nacional, Utoro era la mejor base, porque los accesos, y el propio pueblo, están en el lado oeste de la península.
También se podría haber ido y venido entre los dos pueblos: están unidos por el puerto de Shiretoko y separados por 30 km. El trayecto en coche es de unos 45 minutos. Entre noviembre y abril el puerto, que sube hasta los 740 m, está cerrado por el hielo y la nieve. Por eso en invierno preferiríamos Rausu como única base, aunque a la atracción principal, el pigargo gigante, se pueda llegar desde los dos pueblos con muchas salidas organizadas; al búho manchú, en cambio, solo se lo puede observar en Rausu. Y como el puerto entre los dos pueblos está cerrado en invierno, habría que dar un rodeo enorme para llegar a Rausu.

En verano, en cambio, la cosa cambia, porque también se prestan las rutas a pie por el parque nacional, y desde Utoro los únicos caminos transitables hacia el parque están a apenas 10 minutos en coche. Como al fotógrafo de naturaleza le encantan las primeras horas de la mañana, se ahorra así cada día casi una hora de coche y puede dormir más. 😜
Pero también se pueden empezar rutas por el parque nacional desde Rausu; al fin y al cabo el parque se extiende por toda la península. Cuando uno está allí por primera vez, como nosotros, quizá convenga tomar primero las rutas estándar para ir conociendo la zona. Además, en una zona con osos salvajes rigen otras normas de comportamiento distintas que en una ruta por la Selva de Baviera. Más sobre esto en el artículo sobre nuestras experiencias con osos.

Transporte y formas de moverseComo turista también se pueden usar allí los autobuses, que te llevan de A a B. Pero así uno es bastante poco flexible en esta zona, sobre todo si viaja con mucho equipo fotográfico. Para que se entienda: toda la península es parque nacional, o sea, que aquí no vive mucha gente y no hay una red de transporte público como en Múnich. Hay que ser consciente de eso si no se ha previsto una salida guiada en grupo. Por eso el coche de alquiler es, junto al alojamiento, igual de importante.
Consejo: ¡reserva el coche con antelación!
Fue la primera vez que vivimos que en Japón no quedaran coches de alquiler en el sitio. Aunque la temporada alta había pasado, no había ningún vehículo que pudiéramos alquilar en el momento. El motivo era una norma por la covid que fijaba a las empresas de alquiler cuántos vehículos podían alquilar. Hasta hoy no lo he entendido, pero así era.
Después de varias llamadas con distintas empresas de alquiler, que se esforzaron mucho por encontrarnos un vehículo, al final solo quedaban dos alternativas: un microbús o un llamado kei-truck.
Nos decidimos por el kei-truck; siempre había querido conducir uno de esos «minibuses» que solo se ven así en Japón o en Asia. No íbamos a arrepentirnos de esa decisión. El kei-truck ofrecía mucho espacio, lo que era óptimo para nuestras salidas de fauna, y además de su bajo consumo era supercompacto por fuera.
Me compraría uno igual en Alemania si fuera posible: el vehículo perfecto para la fotografía de fauna. 😀




Unos apuntes sobre conducir en Japón
Velocidad máxima
- En ciudad 50 km/h / 30 km/h
- Fuera de ciudad 60 km/h
- Autopistas 80 km/h
- Puede haber peajes en las autopistas
- Circulación por la izquierda, coches con el volante a la derecha
- La mayoría de los vehículos son automáticos
- Como ciudadano alemán necesitas una traducción del permiso de conducir al japonés
- A los alemanes no se les reconoce el permiso de conducir internacional
Para un alemán quizá resulte algo raro mirar los límites de velocidad. 😜

Para mis salidas fotográficas me llevé bastante equipo.
Me decidí por este material:
- Mochila Gitzo Adventury 45 l
- 2 x cuerpo de cámara
- Objetivo 200 – 600 mm
- Objetivo 100 – 400 mm
- Objetivo 28 – 75 mm
- 1 x TC 1.4
- 10 tarjetas SD
- 6 x baterías de cámara
- Trípode Rollei Rock Solid Alpha XL Mark II Carbon
- Monopié Manfrotto XPRO+ Alu
- Rótula de bola Flexshooter Pro Lever
- Giottos GTAA1900 Super Rocket-Air Blower
- Paños de limpieza de microfibra
Me decidí por esta cantidad de equipo porque no podía calcular al 100 % si, por ejemplo, el 100 – 400 mm bastaría como tele para lo que quería hacer. Normalmente el 100 – 400 mm sería mi primera opción en viajes, porque además de buen alcance es ligero y compacto. La cámara con el objetivo se queda en unos 1800 g. Y para llegar a los 600 mm cuando hace falta tengo un teleconvertidor de 1.4x, que da otros 160 mm extra. Aun así quería estar preparado para todo y poder sacar la mejor calidad posible, porque un viaje así no se hace todos los días. Al final tampoco fue un problema, porque no tenía que cargar con todo en cada salida y siempre dejaba una parte en el alojamiento. Para las rutas a pie solía llevar la combinación ligera y para el aguardo las dos o solo el 600 mm.
Bueno, ya tienes un pequeño resumen del primer destino, de las particularidades para moverse, del equipo y de algunos de los animales de la zona. O sea, de momento no mucho sobre fauna salvaje, quizá tampoco tan interesante para algunos de vosotros. Pero paciencia: las próximas entradas del blog van a tratar sobre todo de fauna y de fotografía en Hokkaido.

¡Hasta pronto y buena luz!


