
En la última etapa de nuestro viaje te llevamos a Hokkaido, un paraíso natural invernal. Allí nos espera una fauna fascinante, con grullas, ciervos, ardillas voladoras, pigargos y muchos otros animales impresionantes.
Si no has seguido las primeras semanas de nuestra estancia en Japón, aquí lo puedes recuperar:
- Live blog: invierno en Tokio y en la península de Bōsō 2023/2024 #1
- Live blog: península de Bōsō 2023 / 2024 #2
- Live blog: península de Bōsō – Driftwood Beach 2023 / 2024 #3
A partir de ahora voy a generar muchos datos en forma de imágenes y vídeos, porque desde hoy estoy todo el día fuera con la cámara. Por eso no puedo meter en las entradas del live blog todas las imágenes que salgan. No me va a dar tiempo a ordenarlas el mismo día y enseñártelas aquí. Pero, claro, siempre iré escogiendo unas cuantas para vosotros.
6 de enero de 2024 – grulla de Manchuria (Grus japonensis)
Ayer por la tarde aterrizamos en Kushiro, una ciudad portuaria de la costa este de Hokkaido. Tras la llegada seguimos enseguida hasta nuestro primer alojamiento, que está cerca de los puntos de grullas que hemos elegido. El vuelo desde Tokio Haneda hasta el aeropuerto de Kushiro duró alrededor de una hora y media. Desde allí eran otros 30 minutos hasta el alojamiento. Las condiciones meteorológicas todavía no son extremas: de día la temperatura está en torno a 0 a 3 °C y por la tarde y la noche baja a -5 °C. Pero esto va a cambiar en los próximos días. Lo que significa que de día bajará a unos -4 °C y de noche hasta -15 °C. Y en las próximas semanas todavía bajará un poco más.
El día de hoy lo empezamos justo después de desayunar y nos dedicamos a las grullas de Manchuria (Grus japonensis). Primero me concentré en encontrar buenas posiciones para poder fotografiar y filmar de forma óptima a estas aves elegantes durante los dos próximos días.
Tengo pensados cuatro tipos de foto distintos que deben destacar frente a mis imágenes de documentación habituales en este live blog. Cuando se dispone de tan poco tiempo siempre está la duda de si se conseguirán de verdad todas las imágenes que uno se propone. El mismo objetivo persigo con el material de vídeo. Si logro captar foto y vídeo en la misma escena, está por ver.
Estos son los tipos de foto que quiero sacar adelante:
- Retrato
- Retrato de grulla cantando
- Larga exposición en vuelo
- Amanecer a contraluz
Primeras impresiones y retos con las grullas de Manchuria
Hoy ya he hecho algunos intentos en esa dirección. Uno de los mayores retos fue, y seguirá siendo, tener la luz adecuada. Pero ¿no pasa siempre así con nuestros planes fotográficos? 😜
Ahora mismo el sol sale a las 6:40 h, y en nuestro primer punto asoma por la loma sobre las 7:20 h. Lo he comprobado esta misma mañana para poder calcular mejor la luz los próximos días. Sobre las 15:30 h desaparecen ya los últimos rayos detrás de la montaña siguiente. El intervalo entre la luz suave y la luz dura del invierno es muy corto. Lo que juega a favor es que en invierno la luz del sol no es tan dura, o mejor dicho, solo es realmente intensa un rato corto, entre las 11 y las 14 h, si no hay una nube en el cielo.
En ese rato uno puede dedicarse a la rica comida japonesa.
Hoy he usado este equipo:
- Sony A1 + 1.4 x TC & 2 x TC + 400 mm f2.8
- Sony a6700 + 100 – 400 mm f4.5 / 5.6 & 200 – 600 mm f5.6 /6.3
Y aquí van ya unas primeras impresiones de las grullas de Manchuria (Grus japonensis).






También cayó un cisne cantor

7 de enero de 2024 – grulla de Manchuria con la luz de la mañana
Salida temprana a por las grullas de Manchuria
A las cinco de la mañana sonó el despertador y nos sacó de la cama. Hoy tocaba visitar un punto de grullas del que esperaba poder sacar unas cuantas tomas a contraluz. Según la previsión iba a hacer sol, y mi comprobación en Google Earth de por dónde saldría el sol daba esperanzas de que ese sitio valiera para esas tomas. Después está previsto otro punto de grullas que hasta ahora no conocíamos.

Cuando fuimos al coche vimos que estaba nublado. Aun así salimos con la esperanza de que las nubes se despejaran para las 7:00 h. ¡Siempre en positivo! A las 5:45 h, bien abrigados, armados con café en el termo y con todo el equipo fotográfico, nos pusimos en marcha. Por la noche había vuelto a nevar, así que las carreteras estaban bastante nevadas; la temperatura exterior era de -10 °C. El trayecto duró unos 30 minutos. Al llegar, las nubes se habían despejado casi del todo. Solo en el horizonte, justo donde suele salir el sol, aguantaba una banda de nubes oscura. Aun así había muchas posibilidades de que pudiera hacer mi foto en cuanto el sol subiera por encima de la banda. Una pareja de grullas ya estaba allí; por lo demás, el campo grande estaba vacío. Tocaba esperar.
Poco a poco fueron llegando volando grupos pequeños y familias de grullas. La luz al principio no era la que esperaba. Cuantas más grullas llegaban, menos posibilidades había de hacer fotos de ejemplares sueltos o de grupos bien separados del fondo. Y es que en este sitio se reúnen a lo largo del día varios cientos de grullas de Manchuria, lo que hace difícil conseguir imágenes así.
Al principio estábamos solos en el sitio. Al cabo de un rato llegó otra pareja de fotógrafos, que por lo visto tenía el mismo plan: fotografiar a las grullas que iban llegando con la luz dorada de la mañana de invierno.
Por fin el sol asomó por encima de las últimas nubes del horizonte. Las fotos que salieron al final no tenían exactamente la luz que yo tenía en la cabeza, pero se acercaban mucho. Unas cuantas ya las he revelado para vosotros.



Sobre el equipo de las dos imágenes:
- primera imagen Sony a6700 + 200 – 600 mm f5.6 / 6.3
- segunda imagen Sony A1 + 1.4 TC + 400 mm f2.8
Y encima nos llevamos una sorpresa, pero cada cosa a su tiempo; vuelvo a ello un poco más adelante.

A las 8:30 h decidimos ir al siguiente punto de grullas de Manchuria. El sol estaba ya más alto y teníamos más o menos lo que buscábamos. Para poder aprovechar en el otro punto lo que quedaba de luz todavía no del todo dura, nos pusimos en marcha: media hora de camino.
El trayecto nos llevó por un paisaje mezcla de montaña y llanura. La combinación de esos elementos con el manto de nieve creaba un ambiente invernal precioso. Al llegar comprobamos que este punto debe de ser muy conocido, porque ya había allí muchos fotógrafos y observadores de aves. Cogimos nuestro equipo y probamos suerte para sacar todavía algunas buenas tomas.
A primera vista el sitio daba muy buena impresión. Era un campo grande cubierto de nieve, delimitado por franjas de bosque natural. Por la mañana había contraluz y por la tarde el sol quedaría a la espalda: prometedor, pues, para imágenes con un ambiente especial. Por desgracia teníamos claro que no podríamos aprovechar esa ventaja, porque al día siguiente salíamos hacia nuestra próxima aventura. Aun así, la próxima vez incluiré este sitio en mi planificación.
Un encuentro sorprendente
Así que allí estábamos, mirando la cantidad de grullas de Manchuria. A mi mujer le llamó la atención enseguida una grulla que se diferenciaba de las demás. Y no porque su comportamiento destacara, sino porque no era una grulla de Manchuria. Se trataba de una grulla cuelliblanca (Antigone vipio), a la que normalmente se observa en la isla japonesa meridional de Kagoshima. Esta ave me llamó enseguida la atención. Después de tantas fotos de grullas de Manchuria como llevaba hechas, esta especie nueva para mí venía justo bien. El reto era pillar al animal aislado para un retrato y arreglárselas con una luz que para entonces ya era más dura.
Ahí conseguí unas cuantas tomas de la grulla cuelliblanca.



Sobre el equipo de las dos imágenes:
- Sony a6700 + 200 – 600 mm f5.6 / 6.3
Visita al centro de naturaleza y final de la mañana fotográfica
El campo en el que se reunían las grullas pertenecía a un centro de naturaleza. Allí se podía conseguir más información sobre las grullas. Después de una mañana de fotos llena de cosas, mi mujer y yo decidimos cerrar la mañana con una comida en un restaurante pequeño y agradable. Pero antes queríamos pasar por el centro de naturaleza. No sabíamos si tenía un horario concreto, porque teníamos pensado volver a las 15 h para la puesta de sol.
Dicho y hecho. Al entrar en el centro de naturaleza nos abordó enseguida una mujer. Nos preguntó si podía ayudarnos. Una vez aclarada nuestra duda sobre el horario, nos pusimos a hablar. Hablamos primero de la grulla cuelliblanca que habíamos descubierto. Hasta entonces no sabíamos de qué especie se trataba. La información necesaria la conseguimos en el centro de naturaleza. Y además nos enteramos de una grulla de Canadá que se había visto en nuestro punto anterior. Eso nos animó a volver allí más tarde. El sitio quedaba cerca del restaurante donde queríamos comer.
Nuestra conversación con la trabajadora del centro de naturaleza se fue alargando. Cuando se enteró de que vivíamos en Alemania, nos contó que antes había trabajado para BASF en Tokio, pero que después se había mudado con su marido a Hokkaido. Qué pequeño es el mundo: habíamos visto a la señora y a su marido el día anterior comiendo. Por eso nos reconocieron cuando entramos en el centro. Hablamos largo rato, también sobre las condiciones de luz en el punto de grullas al amanecer y al atardecer. Se sumó un guarda, nos dio más consejos sobre puntos fotográficos y nos explicó cómo era allí la luz. En Japón me pasa una y otra vez: la gente es amable, directa y servicial.

Después de esa conversación tan enriquecedora fuimos a comer al pequeño restaurante. Está justo al lado de un carrizal grande. Allí se puede ver de vez en cuando a las grullas volando bajo sobre el carrizo. Desde un ventanal grande se tiene una vista estupenda. Delante de la ventana hay además un comedero para pájaros. Mientras comes puedes observar muchas especies: carboneros comunes, carboneros palustres, mitos comunes, gorriones, picos y arrendajos. A un arrendajo tuve que fotografiarlo mientras comía, a través del cristal. Estaba justo delante de nosotros, como si se presentara a propósito.

Después de la buena comida volvimos una vez más al punto donde habíamos empezado el día. Queríamos ver si dábamos con la especie de grulla canadiense. Y en efecto: a pesar del sol alto y de la luz dura que traía, quería hacer una foto de la grulla canadiense (Antigone canadensis). En la foto pretendía resaltar la diferencia entre la grulla de Manchuria y la grulla canadiense. El acento debía estar en el tamaño y el aspecto, con la grulla canadiense en primer plano. Por eso puse en ella el foco de la imagen. Así salió la foto siguiente:

Después de una mañana tan movida volvimos al alojamiento, donde nos echamos primero una siesta. El plan era aprovechar luego, hasta las 15 h, la puesta de sol en el punto de grullas con la grulla cuelliblanca (Antigone vipio) para fotografiar.
Grullas de Manchuria y grulla cuelliblanca por la tarde
Uno puede planear todo lo que quiera, pero al final las cosas salen de otra manera y encima distinta de la que uno piensa. Nuestra siesta fue más profunda de lo previsto y se nos pegaron las sábanas. Cuando nos subimos al coche llevábamos ya unos 30 minutos de retraso. Estaba claro que ya no podríamos aprovechar la puesta de sol para la sesión con las grullas. Aun así queríamos usar la ocasión para fotografiar y observar una vez más a las grullas de Manchuria y a la grulla cuelliblanca, antes de salir mañana hacia nuestra próxima aventura.
Aunque no pude aprovechar los rayos más cálidos de la puesta de sol, sí tuve la ocasión de hacer todavía algunas largas exposiciones del despegue y el vuelo de las grullas.



Sobre el equipo de las dos imágenes: Sony A1 + 400 mm f2.8
Para terminar pude fotografiar una vez más a la grulla cuelliblanca, antes de que acabara un día muy movido y, sobre todo, bonito.
Mañana seguimos con nuestras aventuras fotográficas en Hokkaido.



